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Son las 09:00. Se cierra la puerta de la sala de juntas. El Presidente y el resto de Consejeros han llegado a su hora. La reunión del Consejo de Administración va a empezar puntualmente. De repente, vuelve a abrirse la puerta, y entran en la sala tres personas con traje oscuro que no conozco. "Son nuestros abogados. Ellos también asistirán a la reunión"[\/i], comenta el Presidente en un tono que no me gusta nada. A continuación comienza un episodio surrealista de explicaciones tergiversadas, y acusaciones malintencionadas que tienen un fin claro: mi despido.

Este título podría llamar la atención por la forma aparentemente paradójica de plantearlo: a primera vista solo habría una respuesta evidente a la pregunta... porque ¿qué tienen que ver las emociones con la racionalidad de las decisiones? ¿La razón no exige la objetividad, es más la ausencia de emociones? Parece claro que la mayoría de las personas piensan que la toma eficiente de decisiones requiere para que sea "racional"[\/i], que sea tomada sin influencia alguna de las emociones.

Hace ya más de 20 años, el liderazgo se convirtió en un gran buzzword[\/i] \u2014hoy acaso un cierto fuzzword[\/i]\u2014 dentro del mundo empresarial. En realidad el término se utilizaba, aunque poco, en la primera mitad del siglo XX (recordemos por ejemplo a Mary Parker Follett), pero, en España y otros países, empezó a sonar con más fuerza en los primeros años 90, cuando se ponían en marcha algunos cambios técnicos y culturales precisos en las organizaciones. Sobre liderazgo no han dejado de orquestarse cursos, talleres y conferencias, ni de publicarse libros y artículos. Contamos en verdad con diferentes concepciones y modelos teóricos del liderazgo en la empresa; atribuimos, sí, distintos significados al significante.

Para abordar este tema, lo primero que quiero es invitarte a que cuando leas este artículo dejes al margen cualquier tipo de interpretación romántica de la palabra y abras tu mente a una nueva perspectiva, más profunda, constructiva y posibilista en las relaciones con las personas que conforman tu día a día profesional. A partir de ahora, cuando hablemos de amor y\/o de amar, lo haremos teniendo en cuenta la definición que hace Jorge Bucay en su libro "Cuentos Para Pensar" y que dice así: "Amor: La desinteresada tarea de generar espacio para que el otro sea el que es"[\/i] \u2013y añado- desde el pulcro respeto hacia uno mismo y el "legítimo otro"[\/i], todo ello desde la madura responsabilidad, la sobria rectitud y los valores universales por bandera.

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