Este título podría llamar la atención por la forma aparentemente paradójica de plantearlo: a primera vista solo habría una respuesta evidente a la pregunta... porque ¿qué tienen que ver las emociones con la racionalidad de las decisiones? ¿La razón no exige la objetividad, es más la ausencia de emociones? Parece claro que la mayoría de las personas piensan que la toma eficiente de decisiones requiere para que sea "racional"[\/i], que sea tomada sin influencia alguna de las emociones.
Conferencia de apertura de un ciclo dedicado al amor: "El amor no es ciego... ni tonto" organizado por la asociación de Antiguas Alumnas del colegio Montealto y con un subtítulo provocador: "La mejor inversión de nuestra vida: el triunfo en las relaciones personales". Un total de 4 ponentes desfilaron por el ciclo: Jokin de Irala, Carlos Morán, Cynthia Hertfelder y Juan José Javaloyes. Y todos mantuvieron un nivel entre el notable y el sobresaliente, lo que para una organización no profesional es verdaderamente excepcional. Tres de ellos se movían con soltura por el escenario, y el cuarto (Carlos Morán) aportó tanta profundidad que elevó el nivel a cotas no alcanzadas en el ciclo.
Conferencia de cierre de un ciclo dedicado al amor: "El amor no es ciego... ni tonto"[\/i] organizado por la asociación de Antiguas Alumnas del colegio Montealto y con un subtítulo provocador: "La mejor inversión de nuestra vida: el triunfo en las relaciones personales"[\/i]. Un total de 4 ponentes desfilaron por el ciclo: Jokin de Irala, Carlos Morán, Cynthia Hertfelder y Juan José Javaloyes. Y todos mantuvieron un nivel entre el notable y el sobresaliente, lo que para una organización no profesional es verdaderamente excepcional. Tres de ellos se movían con soltura por el escenario, y el cuarto (Carlos Morán) aportó tanta profundidad que elevó el nivel a cotas no alcanzadas en el ciclo.
Nos referimos a la intuición de diferentes formas, pero con ellas (sexto sentido, corazonada, revelación...) queda patente su carácter íntimo, personal, de valiosa voz interior. Sin embargo, hay otras voces interiores (inquietudes, deseos, temores, prejuicios, conjeturas, creencias, valores o intereses, por ejemplo), y hemos de distinguir, separar, la de la intuición genuina. Cabe además enfocar su relación con la razón, a la que no ha de sustituir sino complementar. En definitiva, hemos de profundizar en la fenomenología intuitiva, con el propósito de aprovechar mejor esta especial facultad de que disponemos.