Aunque Andrei Shleifer reconoció la necesidad de una mejor regulación financiera, pasó de puntillas por ese tema para mantener la tesis de que se sigue necesitando reducir la regulación. Los principales puntos tratados fueron que las ideas de Friedman propiciaron los mejores 20 años de historia económica y prosperidad y que España está muy floja en las estadísticas de competitividad y muy fuerte en las trabas regulatorias. Las dos cosas están conectadas y es preciso ponerse manos a la obra en la desregulación si se quiere volver a ser competitivo.