¿Es posible considerar la educación como un factor de crecimiento? No es que sea posible, que lo es, sino que es absolutamente necesario. Así de rotundo fue Alberto Terol, Presidente del Comité de Educación del Círculo de Empresarios, en una reciente conferencia (28-09-11) en la Fundación Ramón Areces que, bajo el título que encabeza esta colaboración, resumen de forma magistral los trabajos realizados por el Círculo en este ámbito y que han plasmado en varios documentos que revisan anualmente.
Convendríamos sin duda en que lo ideal es tener un trabajo digno con el que nos identifiquemos bien; que tenga un sentido alentador; que suponga una contribución relevante a la sociedad. Parece difícil que uno pueda sentirse profesionalmente realizado sin tomar conciencia del significado de lo que hace, sin creer en ello. Cuando protagonizamos nuestro trabajo y creemos en lo que hacemos, un estímulo íntimo se abre camino en beneficio de la productividad y la satisfacción profesional. Podrá sonar candoroso, pero somos seguramente entonces más efectivos y felices.