Resulta complejo otorgar el beneficio de la duda a aquellos que, aunque posiblemente equivocados, plantean soluciones más inmediatas para los problemas que vive Europa y en particular su moneda, frente a aquellos, puede que con más razón a la larga, que nos invitan a transitar por un camino de sacrificios y restricciones cuyos frutos podremos empezar a disfrutar muy a largo plazo.
"No sólo se indignen"[\/i] es una breve presentación literaria con tintes irónicos de un conjunto de recetas económicas y no mera opinión sobre la deuda estatal española. El autor, Josep Prats, a diferencia de muchos otros, se ha tomado la molestia de analizar en detalle las cuentas públicas y proponer cambios sustanciales para cuadrarlas. Algunas ideas podrán gustar más, otras menos. Unas ideas serán aplaudidas, otras molestarán, y otras tal vez soliviantarán, pero al menos hay propuestas.
Hablar sobre la crisis económica es llover sobre mojado. Pero es siempre importante recordar que seguimos en crisis y, ante esta situación, la pregunta es: [b]¿Qué han hecho las empresas?[\/b] Como es lógico, la situación económica ha provocado cambios importantes en el comportamiento de los consumidores y clientes, lo que ha causado que a muchas empresas se les hayan desplomado sus niveles de ventas. Y para otro grupo importante, las ventas se han hecho más difíciles, lentas, pesadas. En pocas palabras, [b]el mercado ha dejado de generar consumidores y clientes de forma espontánea, casi sin esfuerzo por parte de las empresas, tal y como sucedía en la década anterior gracias al acelerado crecimiento de la economía española.[\/b]
Ahora más que nunca, con la falta de confianza profunda y generalizada que acompaña a una crisis como la que sufrimos, a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) le pasa como a la mujer del César, que además de ser honrada debe parecerlo. Un aspecto positivo de las crisis es que ayudan a separar rápidamente el grano de la paja o, como decía Antonio Machado, a "distinguir las voces de los ecos"[\/i]. Se produce un proceso de decantación natural, separándose la iniciativa genuina de lo que no busca más que apuntarse a la última moda. Con el recorte generalizado de gastos tanto en el sector público como en el privado, es fácil ceder a la tentación fácil de reducir la dotación económica de estas iniciativas. Si, por el contrario, apostáramos por unas iniciativas de RSC con un impacto social más eficaz, buscando más la colaboración que el "distinguirse"[\/i], no sólo contribuiríamos a la supervivencia de la RSC sino que podríamos ayudar a encarnarla de verdad en la cultura de la empresa y a poner un granito de arena en la necesaria recuperación de la confianza del ciudadano en el sistema económico en su conjunto.
De la catástrofe al éxtasis. Juan Iranzo ha pasado de ser el economista de las malas noticias al economista de las buenas noticias. Este optimismo coincide no sorprendentemente con el cambio de gobierno. La conferencia se centró en la respuesta de España para recuperar la senda de crecimiento. De esta forma, sostenía Iranzo, se recupera confianza por parte de los mercados financieros. Las recetas son las mismas que llevamos oyendo 3 años. Sin embargo, apenas mencionó el escenario de fondo que acontece en Europa, con la prima de riesgo española e italiana (diferencial con el bono alemán a diez años) en máximos históricos. Porque quizás incluso con nuevo gobierno y paquete de medidas urgentes (y contundentes) que reorienten en desequilibrio presupuestario, España no pueda evitar seguir teniendo problemas de financiación. Porque lo que hay detrás de las altas primas de riesgo es un ataque directo al euro. Es cierto que una mala gestión nacional nos puso en el disparadero, pero una buena gestión nacional quizás no sea suficiente. La respuesta también debe venir de Europa.
Cuando una sociedad no premia el esfuerzo, genera directivos (y empleados) con menor compromiso y menos estatura moral. A la larga, afecta a las empresas y al sistema. La crisis no es una crisis del liberalismo, sino del relativismo moral que se ha asentado. Esfuerzo, educación, valores, familia, Real Madrid... Carlos Espinosa de los Monteros, casado, cinco hijos, consejero de Acciona, Inditex, ex presidente de Iberia y Mercedes-Benz, nos habla de lo que de verdad importa.
Con la clarividencia del genio, Picasso interpretó "El rapto de Europa"[\/i] pintando a la diosa, un ejemplo más de su época cubista, asida a un cuerno del toro que le acompaña. Si tuviera la posibilidad, ahora la pintaría asida a los dos. "Coger el toro por los cuernos"[\/i], es la expresión española de afrontar con valentía y decisión un problema. Ahora lo tenemos y de unas dimensiones incalculables. Lo cuentan los periódicos todos los días cuando relatan las indecisiones de los gobernantes y lo describen cuando, día tras día, relatan los efectos que tiene la crisis económica en casi todos los países de la Unión. Una crisis que ya cumple más de cuatro años, al menos en España.
En nuestra vida cotidiana, el tiempo se erige como un recurso del que disponemos todos en la misma cantidad aun cuando no lo vivamos con la misma calidad. Es por ello que debemos entender que una buena gestión del tiempo en nuestras vidas es fundamental para encontrar un equilibrio necesario entre las diversas actividades que desarrollamos, y muy especialmente entre el trabajo y el ocio. Debemos reivindicar a las ocupaciones (educación, arte, música, deporte, internet, turismo) como modelos para enriquecer el tiempo libre. Ocupar las horas en la curiosidad, la imaginación y el juego se le puede llamar tiempo libre positivo porque dignifica a la persona, estimula su creatividad artesanal, le permite cultivar sus facultades y la conduce finalmente a un plano de autorrealización.
A la vez que se desarrollaba esta conferencia en Madrid, el MIT (Massachusetts Institute of Technology)[\/i] celebraba en Boston un Forum Global sobre sociedades 4.0 al que pude asistir vía streaming[\/i]. Me resonó la coincidencia en el análisis y las propuestas de ambas conferencias. Por un lado, el reto individual: cada uno de los integrantes de la sociedad civil debe ser consciente y ejercer su responsabilidad individual en la construcción de lo social; por otro, el reto colectivo: \