No es de extrañar que la presencia de su fundador, Bill Drayton, en conferencia con la moderación de uno de los creadores de Tuenti, Zaryn Dentzel, y Antonio Garrigues-Walker fuese a priori muy interesante. El resultado, en cambio, fue muy decepcionante. Los tres parecían hablar idiomas totalmente diferentes. El único en su sitio era Garrigues-Walker, que como afanoso torero le metía la muleta primero por la derecha y luego al natural al ponente estrella, que cual manso iba a tablas, negándose a entrar en la dialéctica que interesaba al moderador, al público y a la organización. En gran parte, el problema estaba en que Drayton tenía la cabeza en Oviedo, donde al día siguiente recogía el Príncipe de Asturias. Su presencia en la Fundación era probablemente un compromiso.