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Prejubilaciones: 'La magnitud del poblema'. 2ª Parte (Nota Técnica)

Parece que se mire por donde se mire, nadie percibe la amenaza de la pérdida del conocimiento, y el problema se plantea en términos de sostenibilidad del sistema de pensiones: se hace necesario trabajar más años, y ampliar – tanto por arriba como por abajo - el número de años de cara al cómputo del periodo de cotización. El objetivo es desincentivar las prejubilaciones, pero se echa de menos la valoración y reivindicación de los mismos criterios que no se tuvieron en cuenta cuando estas medidas...

Parece que se mire por donde se mire, nadie percibe la amenaza de la pérdida del conocimiento, y el problema se plantea en términos de sostenibilidad del sistema de pensiones: se hace necesario trabajar más años, y ampliar – tanto por arriba como por abajo - el número de años de cara al cómputo del periodo de cotización. El objetivo es desincentivar las prejubilaciones, pero se echa de menos la valoración y reivindicación de los mismos criterios que no se tuvieron en cuenta cuando estas medidas eran más populares: el ingente volumen y la entidad del conocimiento desperdiciado.

Creemos que, en todo caso, ya hay países que están comenzando a reaccionar. La Cámara Baja de Alemania aprobó, el pasado 9 de Marzo de 2007, alargar la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años de forma progresiva, a partir del año 2012 y culminando en el año 2029. Con ello se persigue afrontar los cambios demográficos y moderar el aumento de las cotizaciones a los seguros de pensiones.

Sin embargo, es destacable que los sindicatos alemanes han realizado duras protestas, alegando que prolongar la vida laboral incrementa el desempleo y que muchos trabajos duros físicamente resultan imposibles para personas de mayor edad. También argumentan que a fecha de hoy, sólo un tercio de los asalariados alcanza la edad de jubilación a los 65 años y que creen muy complicado que una empresa alemana ofrezca trabajo hoy a personas con edad superior a los 50 años. Sólo un tercio de los mayores de 55 años tiene un empleo con alta en la seguridad social.

En España, dos de cada diez trabajadores tienen en convenio estímulos para jubilarse. Gobierno, patronal y sindicatos recomiendan ahora desincentivar las jubilaciones anticipadas, pero a pesar de ello, el 21% de los trabajadores con convenio disfruta todavía de estos incentivos. Además, uno de cada cuatro asalariados está afectado por cláusulas que permiten a la empresa obligarle a jubilarse antes de los 65 años.

Parece que se mire por donde se mire, nadie percibe la amenaza de la pérdida del conocimiento, y el problema se plantea en términos de sostenibilidad del sistema de pensiones: se hace necesario trabajar más años, y ampliar – tanto por arriba como por abajo - el número de años de cara al cómputo del periodo de cotización. El objetivo es desincentivar las prejubilaciones, pero se echa de menos la valoración y reivindicación de los mismos criterios que no se tuvieron en cuenta cuando estas medidas eran más populares: el ingente volumen y la entidad del conocimiento desperdiciado.

España, según publicaba El País el pasado 30 de Septiembre de 2006, será el país de la Unión Europea que registrará un mayor envejecimiento desde ahora hasta 2050. Para esta fecha, el 36% de la población española tendrá más de 65 años, mientras que en el conjunto de los Veinticinco, los mayores de esta edad representarán el 30%. Estos datos divulgados por Eurostat, revelan que para ese año, la proporción de mayores en edad de jubilación se habrá doblado respecto a 2005. Además, entre 60 y 64 años de edad, sólo trabaja el 31,8%. Por otra parte, mientras que un 8,2% de los mayores comprendidos entre 65 y 69 años en el conjunto de la UE continúan trabajando, en España sólo trabajan un 4,4% de las personas comprendidas entre estas edades. El mismo informe refleja que los mayores de 65 años disfrutan de más tiempo libre que el conjunto de la población. También se constata que en general los hombres mayores tienen más tiempo libre que las mujeres. En España los hombres de más 65 años disponen de una media de algo más de ocho horas diarias de tiempo libre, dos horas más que las mujeres.Pero es que, además, España será en el 2050 el tercer país más viejo de los que componen la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE. El informe de esta institución, "Panorama de Estadísticas de 2007", destaca que sólo Japón, con un 39,6%, y Corea, con un 38,2%, tendrán una sociedad más vieja que nosotros.

Quizás, el dato más preocupante sea que el envejecimiento de la población española plantea para el organismo internacional un problema que se proyecta sobre la producción, ya que un 90,5% de las personas serán inactivas , de acuerdo con los parámetros actuales, al sumar a los mayores de 65 años los menores de 15 años de edad.

Es verdad, por tanto, que el mantenimiento de las pensiones es un grave problema para España. El impacto sobre el futuro de las mismas como consecuencia del envejecimiento de la población, así como de los cambios legislativos ya realizados o propuestos para el Sistema Nacional de Pensiones, ha sido ampliamente debatido, estudiado y explicado en recientes estudios y publicaciones.

Las variables que manejan la mayor parte de los estudios consultados se centran en el crecimiento de la inmigración esperada, la ampliación del periodo de cómputo de la base reguladora, la mejora de la productividad, la edad legal de jubilación y la ampliación del plazo del periodo de cómputo, como variables más relevantes. Un estudio más reciente, liderado por la Universidad de Valladolid , aporta datos adicionales e innovadores al incorporar variables macroeconómicas y sus interrelaciones, tales como el envejecimiento, la productividad, la inmigración y el nivel de empleo en un Modelo que relaciona todas las variables claves simultáneamente.

Otros estudios ya sugieren que el retraso de la edad de jubilación a los 70 años disminuiría el valor presente de la deuda implícita del subsistema de prestaciones contributivas desde 183% al 10% del PIB, retrasando el año en el que aparecería el primer déficit hasta 2028. Además, el fondo de reserva permitiría mantener el nivel de prestaciones proyectado hasta 2046. Argumentan que, si bien los flujos migratorios son necesarios para reducir la restricción de oferta de trabajo a la que se enfrentará la economía española en las próximas décadas e incidirán positivamente en la evolución de la renta per capita, éstos no serán suficientes para compensar plenamente esta restricción.

En efecto, unos de los últimos estudios publicados en el año 2006 por Conde-Ruiz y Alonso, de FEDEA e Instituto de Estudios Fiscales, bajo el título "El Sistema de Pensiones en España ante el reto del Envejecimiento", que aglutina muchas de las recomendaciones de otros estudios citados en nuestra bibliografía consultada, concluye que el gasto del sistema de pensiones contributivas alcanzará niveles difícilmente soportables en las próximas décadas. Confirman los autores asimismo que aumentos en la productividad no serán capaces por sí solos de resolver los problemas financieros de los sistemas de pensiones, fundamentalmente debido a que los aumentos de productividad se trasladan a los salarios, que son los que conforman la pensión en función de la vida laboral del trabajador.

Pero, insistimos, pocos incorporan en sus estudios el impacto de la pérdida o recuperación del capital intelectual, del conocimiento atesorado por estas personas, que como números, desechamos del sistema.

Sí parece que empezamos a encontrar cierta estimación del capital que estamos desperdiciando cuando miramos a Europa. Afrontar los retos del envejecimiento parece ser uno de los objetivos de la Estrategia de Lisboa que promueve la Comisión Europea. El último informe sobre esta iniciativa, "Es hora de acelerar", presentado por el presidente del Ejecutivo Comunitario, José Manuel Durao Barroso, a principios del año 2006, hacía especial énfasis en los efectos económicos de los cambios demográficos que representa el envejecimiento. Señala el citado informe, que los trabajadores europeos pasarán de los aproximadamente 300 millones de trabajadores que son hoy día a 250 millones en 2050. Por tanto la reducción de la mano de obra representará un freno al crecimiento potencial, reduciéndolo del 2% o 2,5% actual a sólo el 1,25%. Y la pregunta es por qué hasta ahora no habíamos empezado a valorarlo.
En España son 450.000 los pensionistas que tras un ERE, antes de 2002, fueron obligados a jubilarse antes de cumplir los 65 años, y que por cierto, se verán beneficiados por la reforma de la Seguridad Social que acaba de llegar al Congreso de los Diputados para su tramitación parlamentaria. Lamentablemente, la única preocupación de unos y otros parece ser sólo el ajuste económico de la pensión mensual; en ningún momento, por parte de partido político alguno o portavoz de asociaciones afectadas, se plantea la posibilidad de la recuperación del conocimiento de, al menos, parte de estas personas. Como siempre, edad y coste como factores decisivos.

Desde el Gobierno se están lanzando una serie de medidas para estimular la vida laboral de los mayores de 60 años, retrasando por una parte la fecha de jubilación anticipada, incentivando por otra la contratación indefinida de mayores de 45 años. Se estima una inversión, del orden de 500 millones de Euros, que se destinará durante este año a este objetivo incentivando el trabajo estable, a los que se suman otros 200 millones de Euros en concepto de bonificación por transformación de contratos temporales en fijos. El objetivo combinado de ambas iniciativas es que al menos el 55% de la contratación fija provenga de la contratación indefinida bonificada. El caso de la Comunidad de Madrid es también destacable ya que, en ella, la tasa de ocupación de los mayores de 55 años ha crecido más del doble que en España: 6,1 puntos frente a los 2,9 nacionales. En esta región se han creado 62.400 empleos para este colectivo, según la Consejería de Empleo y Mujer. Con este incremento, la tasa de ocupación de estos trabajadores es en Madrid del 50%, mientras que en España todavía es del 44%, con lo que al menos Madrid ya alcanza el objetivo de la Agenda de Lisboa para 2010. Las otras dos Comunidades que cumplen éste criterio son Cataluña y Baleares. Mientras tanto, algo más rezagadas encontramos la tasa UE15, que es del 44%, y la tasa UE25, que se sitúa en el 42%.

Como conclusión, creemos que será imprescindible añadir años adicionales de trabajo - no necesariamente como trabajo a tiempo completo – de forma que se aproveche el conocimiento, la formación y la experiencia del colectivo de edad que se encuentra en la actualidad en situación de prejubilación o jubilación anticipada. Esta oportunidad puede a su vez contribuir de forma directa a conseguir una madurez de más alta calidad para estas personas. Sin embargo, ninguna idea que se proponga tendrá éxito si no se cuenta con este colectivo como sujeto activo de la misma, como cliente; todos los incentivos y esfuerzos políticos son bienvenidos, pero creemos que en ningún caso suplantarán a aquellas ideas surgidas del trabajo conjunto del propio tejido empresarial o directivo y de sus trabajadores, que históricamente han demostrado ser los auténticos motores de nuestra economía.

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