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The Information Technology & Innovation Foundation (ITIF 2009) (Informe)

Traducimos a continuación el resumen ejecutivo del documento Ranking internacional de innovación y competitividad - The Atlantic Century. Benchmarking EU & US Innovation and Competitiviness – (que incorporamos como documentación relacionada) que ha sido realizado por la Information Technology and Innovation Foundation de Estados Unidos. El ranking se elabora a partir del análisis de 16 indicadores, que van desde los resultados del sistema educativo hasta el gasto en investigación y desarrollo, e...

Traducimos a continuación el resumen ejecutivo del documento Ranking internacional de innovación y competitividad - The Atlantic Century. Benchmarking EU & US Innovation and Competitiviness – (que incorporamos como documentación relacionada) que ha sido realizado por la Information Technology and Innovation Foundation de Estados Unidos. El ranking se elabora a partir del análisis de 16 indicadores, que van desde los resultados del sistema educativo hasta el gasto en investigación y desarrollo, el alcance del e-government o el clima para los negocios. España ocupa un triste puesto 23 de 40, y progresando en innovación menos que la media de los 40 países analizados.

Se ha convertido casi en un tópico señalar que el aumento de tecnologías avanzadas de transporte y tecnologías de la comunicación han facilitado mucha más libertad para la localización de empresas, y que el mercado de bienes y servicios es ahora más internacional. Pero estos y otros factores han hecho aumentar enormemente las presiones sobre las naciones para ser más competitivas a nivel mundial y la recesión económica sólo ha incrementado esa presión. Además, muchos países ya no compiten principalmente en costes, sino sobre la base de la innovación y el conocimiento, en su intento de crear, desarrollar y atraer empresas de valor añadido.

Este informe evalúa la competitividad global de las naciones basada en la innovación. A diferencia de otros informes que evalúan una estructura económica del país o la política de factores o el rendimiento económico por sí solo, este estudio se basa en un reconocimiento de que todos estos factores deben ser considerados en conjunto para crear una comprensión de cómo un país está evolucionando en términos de innovación global y competitividad, y si se espera o no que el rendimiento continúe.

Los 16 indicadores utilizados en este estudio para evaluar la competitividad global se dividen en seis grandes categorías:

  1. El capital humano
  2. La capacidad de innovación
  3. El espíritu empresaria
  4. lnfraestructura de TI
  5. La política económica
  6. Los resultados económicos.

A diferencia de varios estudios recientes que consideran que los Estados Unidos es el líder mundial en la innovación y la competitividad, (ver Cuadro 1 del documento en PDF) ITIF considera que los Estados Unidos ocupan el sexto lugar en general entre los 40 países / regiones (con una puntuación global de la competitividad de 63,9 que es el 15 por ciento por debajo de la puntuación del líder, Singapur con 73,4).

La región UE-15 ocupa el puesto 18 en competitividad mundial entre los 40 países / regiones (con una puntuación de la competitividad global de tan sólo 52,5, el 40 por ciento por debajo de la puntuación de Singapur).

Además, sorprendentemente ITIF considera que, en los últimos años, los 39 países y regiones estudiadas han hecho un progreso más rápido hacia los nuevos conocimientos basados en economía de la innovación que los Estados Unidos. La región de la UE-15 ha hecho algunas mejoras en la última década, pero más lentamente que el promedio general y, en consecuencia, ocupa el puesto 29 entre los 40 países / regiones. Pero esto sigue siendo considerablemente más alto que los Estados Unidos. Si la UE-15 en su conjunto sigue mejorando en este ritmo es posible que superen a los Estados Unidos en la innovación basada en la competitividad para el año 2020. Estos resultados tienen importantes implicaciones para Europa y para los Estados Unidos. En primer lugar, el aumento de la competencia económica mundial significa que los Estados Unidos y Europa tienen que pensar en sí mismos como un estado grande (en el caso de los Estados Unidos) o una gran nación (en el caso de Europa), de manera proactiva y poner en marcha las estrategias de desarrollo económico. Esto se aplica particularmente a los Estados Unidos, donde la opinión imperante entre muchos políticos de Washington es que Estados Unidos ha sido número 1 durante tanto tiempo que seguirá siendo número 1 siempre.

Ante esta situación, el pensamiento dominante parece indicar que no hay necesidad de que los Estados Unidos tengan que desarrollar e implementar un desarrollo económico nacional o estrategia de competitividad. Después de todo, los Estados Unidos no tenían una estrategia antes, y parece que lo hizo muy bien. Es hora de que las políticas federales de los EE.UU. comiencen a darse cuenta de que la economía de los EE.UU. ahora compite con otras naciones, y que como hizo después de la Segunda Guerra Mundial, también debe poner en marcha una sólida política de desarrollo económico.

Asimismo, la Comisión Europea debe ampliar sus esfuerzos para impulsar el desarrollo económico, en particular mediante el incremento de su apoyo a la ciencia y la innovación y la garantía de que su marco normativo fomente la innovación.

Para establecer un detallado programa de competitividad e innovación, las grandes líneas de este programa debería ser el siguiente:

1. Poner en marcha incentivos para que las empresas innoven dentro de sus fronteras. Estos deben incluir incentivos fiscales, depreciación acelerada para invertir en nuevos equipos y otras políticas que estimulen la inversión en la construcción de bloques de crecimiento, el desarrollo de la fuerza laboral y los créditos fiscales.

2. Estar abierto a la inmigración de alta cualificación. Los inmigrantes de alta cualificación son la fuente de muchas ideas nuevas e innovaciones. Los países que están abiertos a la alta cualificación de inmigración serán capaces de alcanzar mayores éxitos.

3. Fomentar una economía digital. Las naciones no sólo deben ampliar las inversiones públicas en áreas tales como cuidado de la salud, sistemas de energía, transporte, gobierno y educación, sino también poner en práctica el derecho de marcos normativos para impulsar, y no limitar, las inversiones en tecnología digital. Las naciones deben también considerar que los formatos existentes de reglamentación y políticas de contratación pública pueden ser rediseñados para estimular intencionadamente la transformación digital.

4. Apoyar el tipo de instituciones que son fundamentales para la innovación. Las naciones tienen la necesidad de ampliar la financiación, no sólo para la investigación universitaria, sino también para los tipos de mecanismos e instituciones que ayuden a fomentar la comercialización de la investigación. Además, es necesario impulsar el apoyo a una serie de esfuerzos tales como el desarrollo económico local, el desarrollo empresarial, la capacitación y la mano de obra.

5. Asegurarse que los reglamentos y otros asuntos relacionados con las políticas gubernamentales de apoyo no retrasen la innovación. Con demasiada frecuencia los grupos de interés poderosos luchan contra el cambio y la innovación, a menudo bajo el pretexto del interés público. Las naciones deben asegurarse de que sus reglamentos, las adquisiciones, y otras políticas relacionadas con la innovación la favorecen. Si funcionan de la manera correcta, las presiones competitivas entre los países, puede conducir a todos a hacerlo mejor, impulsando la puesta en marcha de una serie de políticas que favorezcan la productividad y la innovación; que al final no sólo beneficie a las naciones y regiones , sino a toda la economía mundial.

Pero si la competencia conduce a las naciones a implantar estrategias de empobrecer al vecino, especialmente aquellas centradas en el crecimiento impulsado por las exportaciones apoyadas por las políticas proteccionistas y mercantilistas, lo que ocurrirá es que, a continuación, la economía mundial empeorará. Por tanto, depende de todas las naciones el trabajar juntas durante la próxima década para poner en marcha el tipo de acuerdos y marcos que permitan la competencia internacional y enfocar a las naciones a ser más innovadoras, con más rápido crecimiento, pero de forma que estimulen, no retrasen el crecimiento global. Los Estados Unidos y Europa, que han conducido el siglo XX, tienen una responsabilidad especial para liderar este proceso en el siglo XXI.

Adjunto
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