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¿Cómo votan los españoles? - Artículo

Si hay algo que marcará el transcurso de los últimos meses del año son las elecciones políticas. Las griegas, que aunque parezca que en nada nos influyen, podrían ser decisivas, y las generales, que por primera vez en muchos años, parecen que vienen con sorpresa.

En España, ese país en perpetua campaña electoral, no se vota siempre por convicción, y eso lo saben muy bien nuestros políticos. Quizás, por ello, los expertos que rodean a los líderes se ponen manos a la obra cuando se acercan fechas importantes y es, ahora, cuando cobran sentido las ruedas de prensa, la cercanía a los ciudadanos o las buenas noticias. Ahora que estamos cerca de elecciones importantes, mejor preguntemos por quienes tienen la última palabra: los ciudadanos. ¿Cómo votan los españoles? ¿Lo hacen por ideología? o ¿lo hace más bien por situaciones coyunturales?

El español es de tradiciones y por ello, durante los 33 años que llevamos de democracia, en la mayoría de las ocasiones, ha acudido a las urnas con el objetivo de machacar al partido que gobierna, lo que comúnmente llamamos el voto por castigo. El objetivo es recalcar la insatisfacción con las medidas tomadas por el Gobierno en cuestión, votando siempre al partido de la oposición. Sin lugar a dudas este es el mecanismo que lleva alimentando al bipartidismo en España tantos años, el ciudadano cree que es él el que está castigando, pero lo único que hace es reforzar la presencia de dos partidos que monopolizan el poder.

Aunque podemos sentirnos más cercanos a un partido determinado, si somos conscientes de que este no tendrá los suficientes votos para gobernar, solemos votar a otro partido, que no esté muy lejos de nuestra ideología, solo por asegurarnos de eso que todos llaman el voto útil. Es muy común encontrarte con gente que actúa de esta manera, millones de votos se han depositado en las urnas españolas basándose en este mecanismo.

La familia es un pilar importante en nuestra sociedad, y los pensamientos, debates y comentarios que hayamos escuchado en las sobremesas desde muy niños, sin lugar a dudas, van construyendo nuestro sistema de ideas. Por eso, hay  personas que están convencidos de lo que votan, aunque no se hayan leído los programas electorales de ese partido, o no sepan cuál es la postura exacta sobre un determinado tema, es lo que han votado desde la primera vez, y no hacerlo sería como una traición al voto familiar.

Aunque en los escritos sobre los tipos de voto, no suele ser muy común encontrarlo, me gustaría señalar que, también, existen aquellas personas que votan según su situación económica. La economía de un país es importante, y para muchos que gobiernen uno u otros no le es indiferente si eso afectará a sus ganancias. No hay que perder de vista ese voto económico, que dependiendo de cuál sea la posición social en la que nos encontremos puede variar de un partido hacia otro.

Nuestra aún joven democracia está sufriendo, en los últimos años, una metamorfosis, un cambio que no todos ven con buenos ojos, y que muchos han aprovechado para colocarse en los asientos del poder con un discurso rupturista que entusiasma a algunos, y asusta a otros. Aparece entonces un nuevo sector en la sociedad española que, cansado de los casos de corrupción, los ajustes y de que siempre se repartan el pastel los mismos, parecen dispuestos a votar por lo nuevo, que aunque sea desconocido, están convencidos de que no podrá ser peor de lo que ya tenemos. Este votante no se ha parado a pensar en qué afectarán las nuevas políticas que proponen esos nuevos partidos. Solo la palabra cambio ya le motiva a pensar que nada volverá a ser lo mismo.

Como podemos observar, el voto en España es muy variopinto. El contexto en el que se desenvuelvan las elecciones, la gestión del Gobierno actual, la función de la oposición, o la aparición de nuevas ilusiones políticas, pueden llevarnos a diferentes escenarios, hasta ahora muy previsibles. Todo apunta a que en las próximas elecciones generales tendremos un escenario muy diferente al hasta entonces conocido, veamos cómo actúan los ciudadanos cuando llegue la hora de votar, ya sabemos cómo va esto, que como dijo Groucho Marx, “estos son mis principios, y si no te gustan tengo otros”.

 

Adjunto
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