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El liderazgo carismático según Robert Tucker (Artículo)

La situación convulsa que vive la realidad política española, ha hecho que los expertos vuelvan a dirigir su atención hacia la figura del líder. Sus estrategias, su manera de expresarse, la forma en la que visten, todo es observado bajo lupa. Según la teoría política existen diferentes tipos de liderazgo, pero si hay alguno que llama realmente la atención es aquel que Max Weber denominó liderazgo carismático. Para el filósofo alemán, aquella persona que goza de autoridad, no por su posición representativa, sino debido a dones de gracia, es lo que podemos denominar líder carismático. En propias palabras de Weber, “este está situado aparte de los demás hombres y es tratado como poseedor de poderes sobrehumanos o, por lo menos, específicamente excepcionales”.

Las principales críticas a la idea de líder carismático que propone Weber, están sujetas a dos ejes principales. En primer lugar, no resultaría fácil distinguir entre líderes carismáticos y aquellos que no lo son. Además, el filósofo no termina de explicar con exactitud a qué se debe que las cualidades personales de los líderes que poseen carisma, despierten sentimientos de devoción entre sus seguidores.

Precisamente en responder a esas cuestiones se centró el historiador Robert Tucker en su Teoría del liderismo carismático, quien intentó enfocar el fenómeno del carisma a través de un estudio de los movimientos revolucionarios. De esta manera y siempre partiendo de las ideas del pensamiento de Weber, pudo hacer una reformulación independiente del concepto de liderazgo carismático.

Así, Tucker nos dice que “debido a sus cualidades extraordinarias o a lo que se percibe como tales, estos líderes inspiran confianza a secuaces, entre los que se acepta libremente su autoridad superior. No lo siguen por temor o por incentivo económico, sino por amor, devoción, entusiasmo”.

Weber, influido por ejemplos de la religión tradicional, afirmaba en sus líneas, que era totalmente inconcebible que los seguidores mostrasen diferencias con el líder. Sin embargo, para Tucker, el carisma es un fenómeno universal, donde lo específico no es la obediencia absoluta al líder, sino el dominio que este ejerce sobre quienes le siguen.

El líder debe demostrar sus cualidades en el proceso de reunir gente en un movimiento a favor de un cambio. “Hablar de líderes carismáticos, es hablar de movimientos carismáticos, ambos son inseparables”.

R. Tucker marca las líneas que debemos seguir quienes queremos discernir si un líder es carismático o no. Para ello, nos cuenta que la clave está en atraer o no a un grupo carismático y, además, debe demostrar una clara tendencia a convertirse en el centro del movimiento. En relación a ello, explica la importancia de estudiar su influencia antes de alcanzar el poder: “cuando un líder es verdaderamente carismático, su carisma empezará a manifestarse antes de que sea políticamente poderoso”.

¿Cómo se explica la devoción apasionada de sus seguidores? Para Weber la clave de la relación seguidores-líder, estriba en la desgracia que estos experimentan.  Según el filósofo, el líder carismático encarna la promesa o esperanza de salvación.

Esta situación de desgracia también es para Tucker la clave del proceso carismático. Parece que es en tiempos de crisis cuando los movimientos carismáticos que están a favor de un cambio se desarrollan más rápidamente. La clave está, precisamente, en la palabra cambio, estando muy presente en sus discursos.

El filósofo americano, además, precisa que podemos hablar de líderes carismáticos situacionales, es decir, aquellas personalidades que ofrecen en un momento determinado, un liderazgo que se percibe como medio de salvación. Tan importante es su presencia o ausencia que ha resultado una variable histórica determinante. Tucker pone el ejemplo de Lenin, asegurando que sin él, es probable que no hubiera habido revolución de octubre en Rusia.

Interesante es la doble reacción que provoca el líder carismático. El mismo líder que es visto, por el pueblo, como un salvador, y para quien la salvación reside en el cambio, será odiado a ojos de aquellos que ven en el cambio una ruina. Es un rasgo universal de líder carismático su capacidad para inspirar odio y amor al mismo tiempo.

La Teoría del liderismo carismático nos dice que el líder con este don muestra una confianza en sí mismo excesivas, además de una fe acérrima en que conseguirá la victoria y el triunfo del movimiento. Si ojeamos biografías o films de Hitler o Lenin, podemos observar que ambos compartían estas características ¿Tenemos en el presente algún líder con estas particularidades?

Después de observar las principales características que promueven la existencia de un líder carismático ¿qué pasa con el movimiento carismático cuando su líder desaparece? Según Tucker, se trata de un fenómeno que parece vivir después del individuo carismático. El culto a este líder desaparecido es la forma en la que normalmente sobrevive.

Weber aseguraba que el carisma es transmitido de un líder a otro, de acuerdo con reglas de sucesión establecidas. Sin embargo, resulta importante aclarar que estos sucesores, que se colocan a la cabeza de un movimiento que le sobrevive, no tienen que ser ellos mismo líderes de calidad carismática. Más bien heredan el sentimiento que el antecesor despertaba entre sus seguidores.

Después de lo leído ya tenemos las claves para discernir si, ese líder que tenemos en la cabeza desde el inicio del texto, posee un don carismático o no. Sin lugar a dudas, afortunados aquellos que pueden explotar su carisma. Una cualidad que despierta sentimientos encontrados entre aquellos que le siguen con una devoción desenfrenada, y los que ven en él, más que una salvación, una amenaza.

 

 

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