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El progreso hacia la seguridad y la estabilidad en Afganistán (Informe)

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha publicado la 14ª edición del “Informe sobre el progreso hacia la seguridad y la estabilidad en Afganistán” que, en esta ocasión, cubre el periodo comprendido entre el 1 de abril y 30 de septiembre de 2014. Desde junio de 2008, fecha de la primera versión, este informe semestral viene asesorando al Congreso norteamericano sobre la evolución de la seguridad en Afganistán y del estado de la campaña que lleva a cabo la Coalición Internacional en aquel país asiático. El presente Documento del IEEE resume y analiza las principales cuestiones contenidas en el citado informe estadounidense.

A partir del 1 de enero de 2015, Afganistán será completamente dueño de su propio destino. Aunque, en los últimos años el progreso hacia la estabilidad, la seguridad y el desarrollo del Estado afgano han sido notorios, es cierto que siguen existiendo importantes desafíos. Por ello, es importante resaltar que el pacto Ghani-Abdullah ha llegado en un momento crucial. La alianza de gobierno entre los antiguos rivales políticos ha insuflado nuevos ánimos a la administración de Kabul y creado perspectivas positivas entre la comunidad internacional. En particular, la firma de los acuerdos de seguridad con la OTAN y EEUU, que permiten que continúe la asistencia en materia de seguridad más allá de la ISAF, ha sido recibida con alivió por todas las partes, ya que la ayuda de los países donantes estaba en gran medida comprometida a su ratificación.

A partir de ahora, el progreso hacia la estabilidad y seguridad de Afganistán y de sus castigados 30 millones de habitantes, dependerá esencialmente de dos factores. En primer lugar, el nuevo presidente afgano deberá tratar de culminar el complejo proceso de reconciliación con los Talibán, pero sin que ello suponga un retroceso en asuntos que conforman la base de la democracia afgana. Se trataría en definitiva, de combatir sin tregua a la insurgencia, pero dejando abierta la puerta a la negociación, en la certeza de que sólo una solución política traerá la paz a los afganos. En este punto, es esencial que se recompongan las relaciones con Pakistán, ya que sin la colaboración de Islamabad es improbable que Afganistán alcance la ansiada estabilidad. Además, el presidente Ghani deberá acometer un amplio programa de reformas que ataje las debilidades institucionales y reduzca la dependencia del país de la ayuda extranjera, todo ello sin poner en riesgo el desarrollo económico del país.

El apoyo sin reservas de la comunidad internacional constituye el segundo factor que determinará el futuro del país asiático. Como ha quedado repetidamente demostrado, la continuidad de la asistencia que proporcionan los Estados donantes, a través de iniciativas multilaterales o por medio de organizaciones Internacionales, como la OTAN, las Naciones Unidas, o la Unión Europea, resulta fundamental para el futuro de la República Islámica.

En este aspecto, aunque sea de manera extraoficial, la ampliación de las misiones contraterroristas y de asistencia a las ANSF, más allá de lo previsto en Resolute Support constituye una excelente noticia. Altos mandos militares norteamericanos habían alertado del riesgo de efectuar una retirada prematura. La nueva orden de la Casa Blanca envía un claro mensaje de que EEUU y sus aliados no dejarán que ocurra en Afganistán, una situación similar a la que vive Irak.

 

Mario Laborie Iglesias

COR.ET.DEM

Adjunto
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