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El Sahel, el gran olvidado - Artículo

Mientras Europa tiene su vista fijada en lo que ocurre en Oriente Medio con el avance del DAESH, la llegada masiva de refugiados a las fronteras de la Unión Europea, el miedo a atentados terroristas… Occidente parece olvidarse de lo que ocurre más al sur de sus fronteras. África, el gran continente olvidado, tiene mucho que ofrecer y mucho también por lo que interesarse, ya que los últimos acontecimientos reflejan una intensa actividad que más pronto que tarde, podrá afectarnos.

El periodista Kapuscinski, en su libro “Ébano” ya decía sobre África que: “este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo…que solo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos África, pero en realidad, África no existe”.  Desde su colonización, se ha considerado a este continente un todo que aunque fuente de la mayoría de los recursos necesarios para nuestra lujosa existencia, tendemos a mirar de forma despectiva. Esa falta de interés se demuestra día a día con la falta de información en los medios sobre los hechos que allí acontecen, pero que tienen una repercusión directa con lo que está sucediendo a nivel global. Algunos atentados sueltos que son contados de manera rápida y sin ahondar en profundidad- a pesar del elevado número de muertes que se producen- nos recuerdan -o quizás no- que de vez en cuando también debemos prestar atención a lo que allí está sucediendo. Más preocupante aún resulta que siendo un continente de tales dimensiones, los centros de investigación no destinen ni siquiera un apartado para su análisis y lo engloben dentro de otras áreas. Solamente crisis como las del ébola, parecieron despertar cierta preocupación e interés, pero no por lo que allí acontecía si no por miedo al contagio en suelo patrio.

Profundizar sobre el hecho de lo que realmente interesa o no a esta sociedad occidental, sería materia de otro largo debate, sin embargo, lo que aquí se busca es enfatizar la necesidad que tiene en Europa, o ya concretamente España, en interesarse por lo que ocurre “más abajo”, sobre todo en el Sahel, zona de confluencia de naciones que antaño algo tuvieron que ver con los españoles y que por cercanía geográfica también deberían ser foco de nuestro interés. Hay que considerar que los grandes problemas que allí ocurren, repercuten de forma directa en sus vecinos del norte. En un mundo cada vez más conectado, todos los actos tienen una consecuencia directa sobre el resto de participantes y por ello no se debe de menospreciar lo que allí suceda. Es cierto que se tiende a pensar que el mar supone una barrera natural, pero hoy más que nunca descubrimos que eso no es suficiente, ni una excusa para pensar que no puede afectarnos lo que esté sucediendo allí.

Lo que está ocurriendo en Siria, por ejemplo, nos recuerda que las crisis humanitarias producidas bien por desastres humanitarios, catástrofes naturales o por conflictos producen una gran masa de gente que se moviliza en busca de una vida mejor. Un gran éxodo de personas que emigran hacia otros lugares, sin mirar atrás y que generan una gran presión demográfica sobre los países receptores que se encuentran ante una situación insostenible. Desbordados e incapaces de atender a todos esos refugiados, se producen otro tipo de desencadenantes que complican aún más la situación. No pensemos que lo que ocurre ahora mismo es transitorio, este tipo de emigración, va a incrementarse en los siguientes años, aparte de por otro tipo de enfrentamientos, por el cambio climático que provocará grandes sequías y con ello grandes hambrunas. Por ello, centrarse en África debería ser una prioridad importante para Europa. El objetivo a día de hoy, debería ser el de crear planes de contingencia futuros donde prime la cooperación entre naciones, para frenar así un posible incremento de inmigrantes, porque como está demostrando Europa estos días, ni está capacitada para controlar ni manejar, ni está interesada en gestionar.

Igual de importante que la emigración es el terrorismo. Se mira hacia Oriente Medio como sujeto de todas las amenazas, pero se olvida que la inestabilidad de ciertas zonas africanas propicia la irrupción de nuevos grupos que buscan afianzarse con el poder de zonas muy ricas en ciertos recursos muy codiciados, como son el gas, el petróleo o el oro. Las zonas de paso se convierten en zonas de tráfico de armas y de droga que no son controladas, primero por ser territorios en muchos casos inhóspitos (el desierto), y segundo por la falta de cohesión y de freno por parte de los gobiernos locales que tras las revueltas árabes no han logrado estabilizar el país. Si ese tráfico de objetos no es controlado, ¿cómo se van a controlar el traspaso de ideas? El flujo constante y contrabando está permitiendo también el intercambio de ideas que favorece la aparición de focos yihadistas que acentúan la extensión de una ideología que busca acabar con la forma de vida que se aspira en Occidente. No se debe de focalizar toda la atención en un solo país o región, las ideas se convierten en globales, más aún gracias a Internet, y esa trasmisión está demostrando ser muy dañina para la sociedad occidental. Hay que entender por ello que hay que ir más allá y actuar de forma rápida.

África o concretamente el Sahel, por su proximidad con España, es mucho más complejo de lo que se cree a simple vista. Como bien expresó Kapuscinski se tiende hacia el reduccionismo, larga sería la lista a enumerar de las cosas que tendrían que considerarse sobre estas zonas, sin embargo, el objetivo a resaltar aquí no ha sido más que el de incitar a la reflexión y al entendimiento de la naturaleza de un problema que Europa puede poner solución, si quiere. Desgraciadamente lo ideal sería que Occidente se interesara de forma altruista por los asuntos que allí acontecen, pero los hechos de estos días en nuestras fronteras nos recuerdan que no somos capaces de mucho más que ser ciertamente egoístas, aunque aspiremos a reflejar otra cosa. Por ello, si realmente nuestra esencia no nos permite mirar más allá que por nosotros mismos, deberemos actuar e interesarnos ahora por lo que ocurre bajo nuestras fronteras, ya que quizás, solo quizás, el salvar a los otros ahora, nos permita salvarnos a nosotros en un futuro. Y es que lamentablemente, solo por ese instinto de supervivencia del hombre, se espera apelar a la conciencia del interlocutor para poner solución a lo que ocurre África, ya que de otra manera parece ciertamente una ilusión.

 

 

Se ofrecen a continuación diferentes fuentes complementarias que profundizan en la importancia de Sahel para España:

Cuaderno de Estrategia. “Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidades”. Instituto Español de Estudios Estratégicos. http://www.ieee.es/publicaciones-new/cuadernos-de-estrategia/2015/Cuaderno_176.html

“España mirando al Sur: del Mediterráneo al Sahel”. Real Instituto Elcano. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/web/rielcano_es/publicacion?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/publicaciones/informe-elcano-18-espana-mirando-al-sur-mediterraneo-sahel

"Yihadismo en África: Amenaza, Contexto y Respuesta”. Instituto Español de Estudios Estratégicos. http://www.ieee.es/en/Galerias/fichero/docs_analisis/2015/DIEEEA10-2015_YihadismoAfrica_JDA.pdf

“Seguridad en el desierto: tráficos, crimen organizado y actividades terroristas”. CIDOB. http://www.cidob.org/articulos/seminario_seguridad_y_defensa_en_el_mediterraneo/seguridad_en_el_desierto_traficos_crimen_organizado_y_actividades_terroristas/(language)/esl-

ES

 

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