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¡Indignaos! (Reseña del libro de Stéphane Hessel)

El mensaje de Hessel va dirigido a un nuevo concepto de totalitarismo, pero se puede aplicar a más ámbitos. Por eso, el mayor interés del ensayo para los suscriptores de Know Square es su aplicación a la perspectiva española. Mientras el autor, una persona de 90 años, sigue firme en sus convicciones, pidiendo reacción a los jóvenes, nuestra sociedad vive en un estado de aletargamiento absoluto. Con más de cuatro millones de parados, subidas del IVA, de la luz, inflación y estancamiento (próximamente subida de tipos de interés), no hay reacción. ¿Es posible estar indignado y ser pasivo al mismo tiempo? No lo creo.
 
"Indignaos". Editorial: Destino. Autor: Stéphane Hessel. 1ª edición: febrero 2011 (edición española). Edición francesa original: diciembre 2010. 60 páginas. Precio: 5,00 Euros. Lectura gratuita y descarga en francés en: http://www.millebabords.org/IMG/pdf/INDIGNEZ_VOUS.pdf
 
¿Qué tiene de interesante el libro? ¿Para quién es este libro?
- El libro ha causado sensación en Francia y otros países de su entorno. Hessel es un nonagenario que lanza en 2004 una proclama a los jóvenes pidiéndoles que no pierdan la capacidad de indignarse. Pueden ver el vídeo aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=V_PICLwAK4k&feature=related
- Fue tal el efecto que tuvo que decidió escribir un opúsculo sobre el tema. Ha sido uno de los libros más leídos en los últimos meses por lo que su aparición en Know Square resultaba obligada. Hay quien ha llegado a afirmar que ha influido en las revueltas de Oriente Medio. Permítanme humildemente ponerlo en duda.
- El mensaje de Hessel va dirigido a un nuevo concepto de totalitarismo, pero se puede aplicar a más ámbitos. Por eso, el mayor interés del ensayo para los suscriptores de Know Square es su aplicación a la perspectiva española.
- Mientras el autor, una persona de 90 años, sigue firme en sus convicciones, pidiendo reacción a los jóvenes, nuestra sociedad vive en un estado de aletargamiento absoluto. Con más de cuatro millones de parados, subidas del IVA, de la luz, inflación y estancamiento (próximamente subida de tipos de interés), no hay reacción. ¿Es posible estar indignado y ser pasivo al mismo tiempo? No lo creo.
- El totalitarismo al que se refiere Hessel es el del capitalismo. Entiende que sea más difícil de ver que el nacionalsocialismo alemán, pero en su opinión el ataque al estado del Bienestar y la distancia entre pobres y ricos es una nueva forma de totalitarismo contra el que hay que luchar. Y les corresponde a los jóvenes.
- Gran parte del discurso recoge la trasnochada distinción Derechas – Izquierdas. Suena muy anticuado, rancio, ni siquiera tiene ese tinte utópico que tenía en su día.
- Pero si hacemos la lectura en positivo el mensaje es muy poderoso. Nos pide que nos comprometamos. Es un lamento ante la educación sobre-protectora, la sociedad fofa que todo lo da, el individuo que todo lo tiene y sólo reclama. Sólo así se puede entender que no haya reacción ante el estado actual de España y del mundo: oligopolios, sistema autonómico, democracia muy imperfecta (nos corresponde mejorarla), lectura crítica de los medios de comunicación...
- Creo que Hessel estará satisfecho si nos tomamos su discurso en un tono más amplio. Indignarse es bueno, porque nos mantiene vivos y enérgicos. El modo de expresión de esa indignación, no obstante, no debe ser a través de la violencia.
Resumen-crítica
 "Una verdadera democracia necesita una prensa independiente"
"La peor de las actitudes es la indiferencia"
"Crear es resistir. Resistir es crear"
"La violencia da la espalda a la esperanza"
"Hago un llamamiento a la insurrección pacífica"
"¡Indignaos! La indignación es un valor precioso. El motivo de la resistencia es la indignación"
"Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido"
El prólogo de José Luis Sampedro
Actualmente en Europa, y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos.
Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas.
Indignaos. Recordamos los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que señalamos los actuales retrocesos: los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos en respuesta. Con su grito les está diciendo: "Cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo. No permitáis que os lo arrebaten".
No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del "siempre más".
La disquisición de Hessel
El final ya no está muy lejos.
En 1945 se empezó a reconstruir Francia. El programa preconizaba el retorno a la nación de los grandes medios de producción monopolizados, la instauración de una verdadera democracia económica y social...el primado del interés general sobre el particular.
Sin embargo, son los cimientos de las conquistas sociales de la Resistencia lo que hoy se pone en tela de juicio.
¿Cómo puede ser posible que no haya hoy suficiente dinero como para mantener y prolongar estas conquistas cuando la producción de riqueza ha aumentado considerablemente?
El artículo 22 de la Declaración Universal dice que toda persona tiene derecho a la Seguridad Social (esta declaración tiene un alcance declarativo, no jurídico).
Nunca había sido tan importante la distancia entre los más pobres y los más ricos, ni tan alentada la competitividad y la carrera por el dinero.
Jóvenes. Coged el relevo. ¡Indignaos! La indignación es un valor precioso. El motivo de la resistencia es la indignación. De la indignación nace el compromiso y la acción. Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de la corriente que tiende hacia mayor justicia, mayor libertad, pero controlada. Esos derechos, cuyo programa recoge la Declaración Universal de 1948, son universales. Si os encontráis con alguien que no se beneficia de ellos, compadecedlo y ayudadlo a conquistarlos.
La Declaración Universal le debe mucho a la reacción contra el nazismo, el fascismo, el totalitarismo y al espíritu de la Resistencia.
Me marcó mucho Sastre, quien nos enseñó a decirnos: "Sois responsables en tanto que individuos". Mi optimismo natural me llevó a Hegel: la larga historia de la humanidad tiene un sentido: la libertad del hombre que progresa etapa por etapa. La historia de las sociedades progresa y, al final, cuando el hombre ha conseguido su libertad completa, obtenemos el Estado democrático en su forma ideal.
Hay otra concepción. El filósofo Walter Benjamín se suicidó en septiembre de 1940 para huir del nazismo. Para él el sentido de la historia es la marcha inevitable de catástrofe en catástrofe.
En este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir "paso de todo, ya me las apaño".
Mi llamamiento a comprometerse (a indignarse) está unido a una resistencia no violenta. El terrorismo es inaceptable, pero hay que admitir que, cuando un pueblo está ocupado con medios militares infinitamente superiores, la reacción popular no puede ser únicamente no violenta. ¿Le sirve de algo a Hamás enviar cohetes contra los judíos? No, no sirve a su causa, pero podemos explicar estos actos por la exasperación de los gazatíes.
El porvenir pertenece a la no violencia. Coincido con Sastre, no podemos excusar a los terroristas que tiran bombas, podemos comprenderlos. Decía Sastre que "si es cierto que el recurso a la violencia contra la violencia corre el riesgo de perpetuarla, también es verdad que es el único medio de detenerla". A lo que yo añadiría que la no violencia es un medio más eficaz.
El terrorismo no es eficaz. La violencia da la espalda a la esperanza. Tanto del lado de opresores como de oprimidos, hay que llegar a una negociación que haga desaparecer la opresión, que permitirá que no haya violencia terrorista. Es por esta razón que no deberíamos acumular mucho odio. Para superar los conflictos hay que basarse en los derechos, cuya violación, debe provocar nuestra indignación. No cabe transigir respecto a estos derechos.
Se han hecho importantes progresos: la descolonización, el final del apartheid, la destrucción del imperio soviético, la caída del muro. La primera década del siglo XXI ha sido de retroceso.
Apelamos a una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el del consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la competición a ultranza de todos contra todos.
A los jóvenes, les digo: mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación. ¡Buscad y encontraréis!
Crear es resistir. Resistir es crear.
Sobre el autor
De origen alemán, nació en 1917, se une a la Resistencia en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Es apresado y torturado por la Gestapo en 1944, logrando escapar de su ejecución al cambiar su identidad por la de un preso ya fallecido. Formó parte del equipo redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (es el único miembro vivo). Fue embajador de Francia ante la ONU y defiende la causa palestina.
TRANSPARENCY VOW
El autor de este resumen conoce al autor pero no tiene vinculaciones ni relación de amistad ni con el autor ni con la Editorial.
Adjunto
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