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La España posible - Artículos más leídos 2015 - Mayo

La presente reseña se divide en cuatro partes: en primer lugar la gestación del grupo; a continuación la presentación de los cuatro libros que conforman el compendio; después, el detalle de lo discutido en el debate; y por último, una reflexión final sobre el Jurado de los Premios Know Square. La Presentación del libro tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino, el 21 de mayo de 2015.

Gestación del grupo

Inspirado por el libro “Por qué fracasan los países” de Daron Acemoglu y James A. Robinson (finalista Premios Know Square 2012) César Molinas escribió un artículo en El País, en septiembre de 2012, titulado “Una teoría de la clase política española”.

Este artículo tuvo la virtud de catalizar toda una corriente regeneracionista que se estaba fraguando en España a raíz de la grave crisis económica y que venía generando una fundada e influyente opinión a través de blogs de referencia, como “Nada es gratis” o “¿Hay derecho?”, entre otros medios.

El resultado cristalizó en el “Manifiesto de los 100 por una nueva ley de partidos”, cuyos principales impulsores fueron los autores del libro “La España posible” que se presentó el pasado jueves, 21 de mayo, en la Fundación Rafael del Pino en Madrid.

En dicho Manifiesto, que contó con el apoyo de 100 personalidades destacadas de la sociedad española entre politólogos, sociólogos, filósofos, economistas, historiadores, juristas y periodistas, y con el rápido respaldo de más de 25.000 firmantes, se abogaba por la regulación de la gestión de los partidos. Se tenía el convencimiento de que una mejor gestión de los mismos, similar a la existente en países con mayor calidad democrática, sería la base desde la que abordar los problemas de España y especialmente el de la corrupción.

Este convencimiento es el punto de unión, la idea común, que aglutina la visión de los cuatro autores del libro presentado. No es que sea el único punto común, pues a todos les anima el mismo espíritu y la misma voluntad regeneracionista, pero al no tratarse de un libro coral, sino de un compendio de cuatro libros, cada autor presenta su particular diagnóstico y sus propias soluciones, no siempre coincidentes.

Presentación de los cuatro libros que conforman el compendio

El primer libro de los cuatro en publicarse fue “Qué hacer con España” de César Molinas (finalista Premios Know Square 2013), en el que viajando de lo general a lo particular, trata de, en primer lugar, identificar los escenarios globales más probables para las próximas generaciones; en segundo, de reflexionar sobre las anomalías históricas que dificultan a España enfrentar adecuadamente dichos escenarios; y en tercer lugar, de proponer las reformas necesarias para afrontar estos retos con un mínimo de garantías.

El segundo en publicarse fue, en enero de 2014, “El dilema de España” de Luis Garicano (finalista Premios Know Square 2014) que en gran medida constituye la base del programa económico del partido “Ciudadanos” y que hace referencias en el mismo tanto a Acemoglu como al libro de César Molinas o al blog “Hay derecho?”.  Al igual que Molinas, Garicano trata de dibujar el entorno global en el que ha de competir España además de analizar las razones particulares de su crisis y las posibles soluciones para superarla.

El tercer libro, “¿Hay derecho?” (finalista Premios Know Square 2014), sí es en su caso un libro coral, pues bajo el seudónimo “Sansón Carrasco” (el bachiller, Caballero de la Blanca Luna, que vence a Don Quijote) se reúnen liderados por Elisa de la Nuez, Fernando e Ignacio Gomá, hermanos del conocido filósofo Javier, además de Fernando Rodríguez Prieto y Rodrigo Tena Arregui. La perspectiva desde la que este grupo analiza la situación de las instituciones españolas es totalmente jurídica. De nuevo beben en Acemoglu así como referencian en su libro a sus precedentes de Molinas y Garicano además del blog “Nada es gratis”.

El enfoque del último de los cuatro libros que conforman el compendio, “Las leyes del castillo” de Carles Casajuana, más abstracto que los anteriores, se centra en el ejercicio del poder y en la condición de los que lo tienen o aspiran a tenerlo. También alude, aunque de forma más tangencial, a las presentes circunstancias políticas españolas. Se publicó a finales del 2014, el 13 de noviembre, razón por la cual probablemente escapase al radar de los Premios Know Square 2014, a los que no fue presentado. Si mantiene el excelente nivel de sus colegas –lo que alberga pocas dudas-, de haberse presentado a buen seguro que habría formado parte de los diez finalistas pues aborda una temática de interés para el Jurado de los Premios, como se refleja en el reconocimiento a un muy recomendable libro de temática similar: la reflexión de Moisés Naím sobre la nueva naturaleza del poder, en “El fin del poder” (finalista Premios Know Square 2013).

Detalle de lo discutido en el debate

En el elegante auditorio de la Fundación Rafael del Pino y moderados por el conocido periodista económico Mariano Guindal, los cuatro autores contestaron colectivamente a las preguntas planteadas tanto por el moderador como por el público asistente, entre los que se encontraban destacadas personalidades de la economía, la diplomacia y el periodismo económico, como Jesús Cacho, John Müller, o el expresidente del Círculo de Empresarios.

César Molinas comenzó destacando que una democracia necesita políticos y buenos, pues son imprescindibles para agregar las distintas sensibilidades y en su opinión, la calidad de los nuestros y de sus partidos es mejorable. Los partidos políticos son la única institución que se autorregula en nuestra sociedad no rindiendo de forma efectiva cuentas a nadie: ni a sus militantes, ni al mediatizado Tribunal de Cuentas, ni a otras instituciones. Considera que deben regularse porque tienen el monopolio de la representación y porque se financian con fondos públicos.

Los partidos se diseñaron así derivado de la inestabilidad de la Segunda República y de la falta de estructura tras la Dictadura. Este enfoque ha sido claramente exitoso. Pero ahora la situación demanda debate y capacidad de negociación, lo que requiere cambios en los partidos.

A la pregunta del moderador de si con la irrupción de “Ciudadanos” y “Podemos” seguía siendo necesario regular los partidos, pues el debate y la negociación estaban servidos, Luis Garicano reafirmó la necesidad de restaurar los contrapoderes y controles. Todos los aspirantes quieren justicia independiente… hasta que llegan al poder. Es humano. Por eso es necesario que antiguos y nuevos políticos se sometan a unas reglas de juego equilibradas. Porque de no enderezar el rumbo, nos encaminamos, en opinión de Garicano, hacia una “argentinización” de nuestra sociedad, por no citar a Venezuela.

Parece que los grandes acuerdos o las ideas geniales siempre se plasman embrionariamente en una servilleta, y como anécdota, Garicano comentó que junto a Molinas, en el transcurso de una cena escribieron en una las diez reformas básicas que requería España.

Elisa de la Nuez, ante la pregunta del moderador en relación con el artículo que ella había publicado el día anterior en “El Mundo” sobre el despertar cívico de las clases medias, comentó que se aprecia un deterioro importante de las instituciones y una deriva hacia un Estado premoderno, clientelar y caciquil, donde las oligarquías se apoderan del Estado. De la Nuez defiende que, en el papel, nuestra Constitución está bien diseñada. El problema proviene de las personas y de la realidad de las instituciones. Éstas han sido colonizadas por los partidos que poco a poco han ido desactivando los diferentes controles. Como ejemplo, un reciente estudio de la “Fundación ¿Hay derecho?” muestra que el mayor nivel de corrupción se encuentra en las Administraciones Locales, donde comparativamente los controles son sustancialmente menores que en otras Administraciones.

La tesis del artículo de Elisa sostiene que para pasar de un Estado clientelar a un Estado moderno hace falta una coyuntura crítica, como una guerra, y puso como ejemplo a la Suecia del S. XIX y la pérdida de Finlandia. Considera que la crisis económica que aún padecemos puede ser esa palanca para el despertar cívico de la clase media, en la que se recuperen para las instituciones aquellos valores que la definen, como el esfuerzo y el mérito.

Mariano Guindal se preguntó por qué decepcionan los políticos y por qué existe una evidente adicción al poder. Carles Casajuana recogió el guante, argumentando que efectivamente, como en al amor, es probable que los políticos nos defrauden y que aunque una vida en el poder es dura y complicada genera serotonina. Como en un maratón.

Nos decepcionan porque partimos de una base equivocada: no son los más capaces. El afán de poder es uno de los deseos básicos del ser humano, más acusado en unos que en otros, y los que lo consiguen son en gran medida los que más lo desean, lo cual no quiere decir que sean siempre los más capacitados para ejercerlo. Dicho de otra forma, los políticos que se presentan a unas elecciones no son los más capaces para ejercer el cargo sino los más capacitados para que les nombren en las listas y para que les elijan los votantes.

También surgen decepciones porque los políticos prometen cosas que no pueden cumplir. Casajuana apuntaba el ejemplo del político griego Yanis Varoufakis. En su opinión hay una cierta ludopatía en la adicción al poder, pues la política es el reino del azar, una gran apuesta. Y como todo casino, exige unas reglas sobre el comportamiento de los jugadores: la ley de partidos.

A continuación el debate giró en torno a la tolerancia social de la corrupción en España.

Para César Molinas no somos más corruptos que el resto de sociedades de nuestro entorno. Es el mecanismo de control el que debemos corregir introduciendo, por ejemplo, competencia en los partidos para reducir la corrupción, con sufragio entre los militantes, transparencia de las cuentas, etc.

En opinión de Luis Garicano la justicia es lenta y ahora están aflorando los casos de corrupción de la etapa precrisis en España. Nos preocupamos más cuando las cosas van mal, cuando tienen un impacto directo en nuestra vida. Puso el símil de un oleoducto con alguna fuga –que cuando transporta poco petróleo no hay problema, pero que estalla cuando se le mete mucha presión- para reflejar la borrachera de las Cajas de Ahorros cuando con el euro entró dinero en España a raudales, formando un caldo de cultivo para la corrupción.

Elisa de la Nuez en cambio considera que para un experto la percepción de la corrupción es constante y no está vinculada al ciclo económico. Recordaba el caso del Forcem, de hace algunos años, en relación al actual caso de corrupción en los cursos de formación, donde la principal diferencia puede ser básicamente de magnitud. En su opinión sale barata la corrupción y eso genera más fraude. En el caso del Forcem hubo muy pocas sentencias condenatorias, ninguna asunción de responsabilidades políticas y no se llegó a devolver el dinero.

Molinas, apoyándose en el conocido aforismo de Warren Buffett (“sólo cuando baja la marea se sabe quién está desnudo”), comentó que desde su perspectiva la crisis sí había aflorado más corrupción al haber menos que repartir entre los compromisos y clientes de los distintos partidos.

Reorientando el sentido de la pregunta de un miembro del público, en la que introducía en el debate la paradoja del cristal roto, Luis Garicano puso el ejemplo de un exalcalde de Bogotá. La paradoja del cristal roto es un conocido ejemplo didáctico del liberal decimonónico Frédéric Bastiat, aunque en el debate esta paradoja se utilizó en el sentido de un estudio sociológico llevado a cabo en Estados Unidos, en el que probaron a dejar un coche de alta gama en un barrio marginal y en un barrio de clase acomodada. En el barrio marginal fue desvalijado de inmediato y no así en el de clase acomodada, hasta que los sociólogos rompieron un cristal del coche, tras lo cual fue igualmente desvalijado. Lo que se pretendía ilustrar con esta paradoja es que cara a la corrupción no se deben permitir los delitos menores pues la tolerancia con los mismos propicia los grandes delitos de corrupción.

Garicano utilizó esta paradoja para hablar de la importancia del rechazo social y no sólo de la persecución de los delitos, para acabar con determinadas conductas. Puso, como se ha comentado, el ejemplo de un exalcalde de Bogotá que asumió la alcaldía en uno de los peores momentos históricos de la ciudad, con desorbitadas tasas de corrupción, violencia, narcotráfico y caos circulatorio. Decidió centrar esfuerzos en el tráfico rodado para cercenar los delitos menores (al modo de la paradoja) pero utilizando, en paralelo a las sanciones, a un “ejército de mimos” que hacía burla en la calle a aquellos que transgredían las normas de circulación. Su idea era utilizar el ridículo para crear rechazo social sobre comportamientos hasta entonces aceptados. Inicialmente fue una medida tachada de absurda, pero poco a poco fue calando en la sociedad y logrando su objetivo.

En definitiva, para acabar con la corrupción, en opinión de Garicano es necesario cambiar los incentivos, que se cumplan las sanciones y que exista rechazo social. Para ilustrar que con los incentivos adecuados la sociedad Española puede cambiar y ser intolerante con las corruptelas, utiliza dos ejemplos también presentes en su libro: los cambios en los hábitos de conducir y del consumo de tabaco.

A colación Molinas comentó que un cierto logro del Ministro Cristóbal Montoro ha sido reducir la aprobación del fraude fiscal con su política de “name & shame”.

El público preguntó hasta qué punto los partidos estarían dispuestos a hacerse el “harakiri” al promocionar la meritocracia interna, a lo que Casajuana argumentó que sin duda los partidos tradicionales se resistirán pero que es posible que con las elecciones de este año acabe equilibrándose el poder al verse obligados a pactar con los nuevos partidos que no tienen hipotecas ni favores que devolver.

De la Nuez llamó la atención sobre el hecho de que en democracia, además de los votos y las elecciones, la opinión pública juega también un papel fundamental como elemento de influencia sobre la acción política. Como ejemplo comentó el estudio sistemático y difusión que desde hace tiempo se viene haciendo de los indultos aprobados por el Gobierno, hecho que por sí sólo ha logrado un mayor rigor en la concesión de los mismos.

Otra cuestión que planteó el público fue hasta qué punto un partido que pierde las elecciones puede imponer su criterio al resto. Molinas argumentó que si el partido mayoritario no obtiene mayoría absoluta, la lectura es un mandato del electorado para que se negocie el gobierno. En democracia hay reglas, no son perfectas, y en nuestro marco jurídico estas son las condiciones.

Casajuana reflexionó en concreto sobre el caso de Andalucía en el que los partidos nuevos corren el riesgo de contaminar su pureza o impedir la gobernabilidad y que eso es complejo de gestionar. En cualquier caso venía a recordar que por la ley D’Hondt, la lista más votada cuenta de partida con una fuerte prima frente al resto.

Jesús Cacho intervino desde el público remarcando que a su entender, el punto de inflexión en el que la democracia de la transición perdió su rumbo y se propició la corrupción fue con los fastos de la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona.

De la Nuez reflexionó sobre la importancia de que los programas políticos sean rigurosos y se diseñen teniendo en cuenta el contexto, para hacerlos realistas y realizables. Que es un signo de falta de cultura democrática el diseñar programas con el único afán de ganar. Las excusas posteriores, una vez alcanzado el poder, de incumplir lo prometido obligados por la realidad, no es admisible, pues refleja como mínimo falta de rigor en su diseño.

Para los autores la regeneración no es únicamente una cuestión relacionada con la corrupción sino con la implantación de unos determinados valores en la sociedad relacionados con el esfuerzo y la meritocracia.

El debate dejó atrás la corrupción y se adentró en el modelo económico que requiere España, que para Garicano debe estar basado en capital humano y buenas instituciones.

A una pregunta del público en relación con los impuestos, Garicano consideró que sería positivo reducirlos y gestionarlos mejor. Desde su punto de vista el IRPF, por ejemplo, es una locura. La complejidad de los impuestos genera elusión fiscal. Los impuestos son un pacto: se debe contribuir, pero mediante un sistema sencillo y recibir algo razonable en contraprestación.

En relación al capital humano, para Molinas la educación aún no ha entrado en la agenda política, porque sigue sin dar votos en España. Los políticos son reactivos a lo que solicita la sociedad y la educación todavía no es una demanda general. Hay una falta de concienciación social sobre el tema. Necesitamos mejorar la educación porque competimos a nivel global. Llamó la atención sobre la paradoja de que ante los intentos de reforma de la Universidad, fueran los estudiantes los principales opositores, como muestra de que en el fondo no consideraban que los cambios fueran para mejorarla.

Garicano recordó un estudio realizado en el Reino Unido sobre los salarios de los funcionarios públicos en el que destacó, por encima del salario del Primer Ministro, el de un director de escuela pública a la que se había permitido contratar en el mercado. Aquello no se consideró en absoluto un escándalo sino que fue recibido como algo aceptable por la sociedad. En Inglaterra, cuyo sistema educativo se considera un referente mundial, se discute mucho sobre el mismo, pero sobre cómo enseñar, no sobre cuestiones del tipo ¿asignatura de religión o de ciudadanía? No cambian las leyes educativas cada dos años.

En Malasia, indicó Casajuana, no hay Primer Ministro que no haya sido previamente Ministro de Educación. Aquí en España se considera un Ministerio de segundo nivel.

Para Jesús Cacho y Luis Garicano es un absurdo impensable en otras latitudes que el anterior Rector de la Universidad Complutense dijese durante su reciente campaña que él era un político y que su papel era hacer política.

Volviendo a las motivaciones de los políticos, Casajuana comentó que desde su perspectiva, las preocupaciones de los políticos son, por este orden: su carrera, su partido y finalmente su país. Si algo es bueno para su país, antes de apoyarlo se preguntan si es bueno también para su partido y si, igualmente, es bueno para su carrera. Así es, en su opinión, la naturaleza humana. Por eso son necesarias las instituciones y por eso debemos mejorar las nuestras. Es una tarea progresiva. Un ejemplo de que estamos avanzando es que en estas elecciones se estén abordando determinados temas que antes no estaban en la agenda.

Finalmente intervino el periodista John Müller para, entre otras reflexiones, preguntar por qué no había tenido tanto éxito el “Manifiesto de los 100” como la “Plataforma Antidesahucio”.  César Molinas contestó que el Manifiesto sí ha tenido un importante éxito y que no es comparable, pues la Plataforma pivotaba en torno a una idea simple, buscando un activismo social que no era el foco del Manifiesto, de por sí mucho más complejo de explicar.

Para cerrar el debate Elisa de la Nuez apuntilló que los autores no abogan por un mayor intervencionismo, o por crear más instituciones, sino que reclaman que las instituciones actuales funcionen correctamente, que haya menos leyes y que se cumplan por todos.

Reflexión de los Premios Know Square

Como miembro del Jurado de los Premios Know Square al mejor libro de empresa, me tomo la libertad de concluir este resumen con una reflexión y una autocrítica:

A mi humilde entender, que tres de los cuatro libros que forman “El dilema de España” hayan sido finalistas del Premio (y el de Casajuana estoy convencido que de haberse presentado también lo habría sido), denotan o un fuerte espíritu regeneracionista en el Jurado, o al menos una efectiva vigilancia de la irrupción de potentes ideas nuevas en nuestra sociedad.

Tras las flores, las espinas. Mi visión particular es que a los miembros del Jurado nos ha llevado tiempo dibujar el perímetro de los premios, bajo la idea de que un libro de empresa era aquel que capacitase al ejecutivo o empresario para tomar mejores decisiones y que ahora, con el tiempo, vemos agrupados en tres grandes ámbitos: libros centrados en el desarrollo del directivo mismo (coaching, habilidades, competencias…); en las herramientas a su disposición (estrategia, marketing digital, finanzas…); o en el análisis del contexto en el que desarrolla su labor (política, economía, tendencias…). Creo que ha habido inicialmente una cierta tendencia del Jurado a premiar los libros de las dos primeras categorías frente a la tercera.

Probablemente esto haya sido así porque la coincidencia en los valores humanos básicos requeridos por los directivos/empresarios/emprendedores, es plena entre los miembros del Jurado, mientras que converger en una visión única del contexto que nos rodea es más complejo. O sencillamente porque nos daba vértigo premiar un libro de análisis de contexto, por su relación menos evidente con la empresa o el ejecutivo. Hablando con César Molinas en la entrega de los Premios 2013 él mismo se sorprendía de que su libro hubiera sido finalista en la categoría de libros de empresa.

En mi opinión, fue durante ese viaje de madurez de los Premios en el que buscábamos una identidad para los mismos y una idea clara y amplia para definir qué considerábamos como libro de empresa, donde dejamos escapar algunas joyas de la trascendencia de “Por qué fracasan los países” o “El fin del poder”, que si bien finalistas, deberían haberse alzado con el Premio.

 

Adjunto
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Comments (3)

  • Enrique Titos

    Enrique Titos

    31 Mayo 2015 at 15:48 | #

    Tuve la fortuna de asistir a la presentación del libro y creo que has hecho un soberbio repaso de lo que se comentó. Y coincido contigo con el privilegio de hacer podido, desde el jurado, leer tres de los cuatro títulos y libros tan trascendentales como los de Acemoglu y Robinson y el de Naim sobre el poder. Son estos libros de cabecera indispensables y de contexto para situar la escena de los 4 títulos que se comentaban.

    Sí quisiera disentir respecto del comentario de César de que la corrupción no es mayor en España que en otros países. La debilidad institucional, atrapada durante años/décadas por los partidos, cierta impunidad y el retraso en el funcionamiento de la justicia ante un cuerpo legal extremadamente complejo (también disiento de Elisa en tanto las leyes son parte de las instituciones y las españolas son un prodigio de complejidad por la superposición de leyes estatales, autonómicas y locales, aparte de la propia inseguridad jurídica que originan cambios legales sobre algunas materias troncales, o sea, que sí "sobran" instituciones), generan en mi opinión comportamientos corruptos o de tolerancia hacia la corrupción (por ejemplo, estoy seguro de que hay representantes electos que en aras de la disciplina de partido miran hacia otro lado en lugar de actuar en conciencia o de acuerdo con los intereses de una circunscripción si la representasen).

    Lógicamente se trata de comportamientos "culturales", entiendo que no genéticos, pero dice mucho de por qué hay menos casos de corrupción en países donde mejor funcionan las instituciones, los que las integran y los que se rigen por ellas (todos). Por ello no es fácil, pero sí posible, la regeneración institucional y seguramente desde el punto de inflexión que citaba Elisa. No creo, por tanto, que haya una "tasa de corrupción por habitante" similar en todos los países como decía César.

    Interesante también tu reflexión sobre los libros premiados en distintas ediciones. Creo que un aspecto clave es una detección rápida de los libros importantes bien sea por los propios miembros del jurado o por las editoriales. Ello permite una reflexión y discusión más profunda sobre los libros candidatos. La amplitud y heterogeneidad del debate permite un debate rico y donde como has resaltado, muchos libros importantes sí han estado en el radar.

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  • Consejo Editorial

    Consejo Editorial

    01 Junio 2015 at 11:42 | #

    Comentario de Luis Hernández Cuadrado.

    Muchas gracias de verdad, Enrique, por tu afectuoso comentario.

    Fue un placer coincidir en la presentación del libro, pues en cierto modo la misma refrendaba el valor de nuestra defensa conjunta del libro de César Molinas en los apasionados debates de Jurado.

    Coincido plenamente en tu visión sobre la corrupción. La debilidad institucional es un factor clave. Cuba es un buen ejemplo.

    Un buen amigo cubano, afincado en España, hijo del médico personal de Fidel en Sierra Maestra, totalmente desencantado con la revolución y acérrimo anticastrista, me comentaba que su gran preocupación en la era postcomunista es la tremenda crisis de valores que padece el país. Las instituciones totalitarias han generado que la sociedad en lugar de valorar, como antaño, la solidaridad, ahora respetan y admiran al que puede distraer un camión de carne y revenderlo en el mercado negro o al que puede conseguir privilegios por su contacto en el poder. No es genético. No es cultural. Es institucional.

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  • Maite Inglés y García de la Calera

    Maite Inglés y García de la Calera

    08 Junio 2015 at 14:28 | #

    Enhorabuena por el magnífico análisis, Luis. No consigo hallar cómo darte las cinco estrellas, así que te lo digo aquí.

    Hasta el miércoles :)

    Maite Inglés

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