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Qué hacer con España. Del capitalismo castizo a la refundación de un país (Reseña del libro de César Molinas - Finalista en los Premios Know Square 2013)

Son muchos los libros, ensayos y propuestas que han visto la luz en los últimos años en un intento de explicar las distintas crisis que padece nuestro país, aportando soluciones a los problemas creados por la [b]falta de crecimiento[/b], incluso recesión, tras el estallido del modelo económico que se agotó con el corte del crédito ilimitado que existió antes de 2007. La poliédrica naturaleza de la peor crisis vivida por España desde el inicio de la democracia complica especialmente su comprensión profunda por el dilatado período de gestación, y un análisis riguroso requiere un trabajo de documentación, hilado argumental y visión de la amplitud de las reformas.

En mi opinión, pocos libros como “Qué hacer con España, del capitalismo castizo a la refundación de un país”, se aventuran con tanta originalidad, osadía, acierto y globalidad a la hora de explicar el caso español en el contexto global.

César Molinas no es un escritor prolífico al uso, pero su bagaje y experiencia como matemático y estadístico, ex director de planificación presupuestaria del Mº de Economía y Hacienda, su etapa en el banco de inversión Merrill Lynch, su faceta como politólogo e historiador, y más recientemente su involucración en el capital riesgo, le sitúan en una posición de privilegio para alumbrar este ensayo. Este es un libro complejo por ambicioso, porque toca muchos temas, yendo de lo general a lo particular, para acabar con propuestas concretas para lo que él llama “refundar” España. El artículo “Una teoría de la clase política española”, publicado en El País en septiembre de 2012, que forma la parte central de este libro, ha sido uno de los más leídos de todos los tiempos en la prensa digital. El artículo, y podríamos decir buena parte del libro, coincide con los postulados del ya famoso libro “Por qué fracasan las naciones” de Acemoglu y Robinson, uno de los libros finalistas de los últimos Premios Know Square al Mejor Libro de Empresa 2012. Y lamentablemente, es mucho lo que en España debe cambiar y depende de los partidos políticos para ser un país de éxito, más allá de las medidas cortoplacistas de cada ciclo electoral. 

El libro se estructura en 3 secciones: hacia adónde va el mundo, de dónde viene España y qué hacer con España. Simple hoja de ruta para entender el problema y las soluciones en el contexto global donde las naciones cada vez más compiten como y junto con las empresas. No es fácil hacer un ejercicio de retrospectiva tan brillante, articulado y conexo, desde el cual catapultar propuestas concretas.

El autor repasa el origen de la sociedad occidental, y el diferente camino seguido por los países de religión protestante y católica, con distintos niveles históricos de alfabetización e independencia de pensamiento; de cómo la Ilustración semilló especialmente en los países del norte de Europa e Italia pero apenas germinó en España; de cómo la cultura de esfuerzo y promoción del talento ha creado diferencias de productividad entre países del norte y del sur de Europa sin que ya exista el recurso a la devaluación cambiaria, por lo que no queda más que la deflación competitiva o la búsqueda de modelos alternativos de crecimiento donde el capital humano es crítico. De cómo cambió la organización social: el feudalismo y la monarquía absoluta murió en Francia, que creó la primera Nación-Estado donde los ciudadanos, a cambio de unos servicios que esperan recibir del Estado, se comprometen con la integridad territorial y la expansión de su “modelo de pensamiento” en las primeras guerras napoleónicas. Aparece el concepto de “Liberté, Egalité, Fraternité”, y los estados occidentales han legislado para consolidar los dos primeros conceptos. Sin embargo, el concepto de “Fraternité”, en el mundo occidental y ante la caída del fascismo y comunismo,  se propone más como parte de la esfera privada de los individuos, ya que los estados no pueden asegurarla por decreto. Es un primer ataque al estado del bienestar insostenible que el envejecimiento demográfico pondrá a prueba y César propone información, educación y planificación para abordar el problema de las pensiones, tan ligado en nuestro país al ahorro-previsión a través de la vivienda, y los problemas de falta de movilidad que en ocasiones conlleva la vivienda en propiedad. Es lo que César llama “el 3 en 1 español”.

Es especialmente retador su concepto del “fin de la Historia” con mayúsculas, a partir de 1989, con la caída del muro, que inaugura una época donde el capitalismo y la democracia parlamentaria no tienen rivales como mecanismos de la organización de la vida política y social. El concepto de “occidentalización” de las ideas va tomando cuerpo y “marida” a distintos ritmos en el mundo, el fin de los grandes conflictos bélicos o “guerras epocales” como mecanismo de cambio del status quo: la disuasión a través de la amenaza nuclear y la impopularidad de las grandes intervenciones hará que los conflictos se diriman localmente y además con ejércitos en ocasiones semiprivados y con alto uso de tecnología.

La conclusión es que el gap de crecimiento y riqueza entre países desarrollados y emergentes se cerrará gradualmente y ya que Europa no puede competir por demografía o costes, hay que apostar por capital humano, innovación y talento. Es muy interesante el rol que atribuye a los Estados en relación con sus ciudadanos: han de facilitar el desarrollo las capacidades de los individuos y no maximizar  o proteger un estado de bienestar infinanciable.

España, siguiendo la línea argumental de Ortega en su “España invertebrada”, carece de un proyecto suficientemente integrador y de futuro salvo el paréntesis (bastante agotado) de la transición democrática. Los partidos mayoritarios no ofrecen un proyecto ilusionante que permita integrar a ciudadanos y ello es especialmente evidente en algunas regiones. Hay 3 dimensiones de la actual crisis que se superponen y que necesitan resolución: la crisis económico-financiera, que nos ha llevado a una tasa de paro del 26% de la población activa, un endeudamiento exterior del 167% del PIB, un déficit público estructural donde hay que rebajar un 4,5% por el exceso de complejidad en la organización del Estado e ineficiencias en la gestión. La crisis político-institucional, donde se aprecian disfunciones en prácticamente todas las instituciones de funcionamiento del Estado que se crearon en la Constitución de 1978. Hay también una crisis de valores, relativismo e irresponsabilidad que afecta a todos los estratos de la sociedad.

Si bien la parte más convencional del libro (por haber sido ya tratada por otros autores) es la referente a las soluciones que justifican el título del libro, no por ello dejan de ser brillantes en su exposición y exhaustivas en su amplitud. Como primeras medidas, propone una nueva Ley de Partidos que regule la actividad y funcionamiento de los partidos políticos para acercarlos a la sociedad y fomentar la transparencia, y una reforma de la Ley Electoral hacia un sistema mayoritario de circunscripciones uninominales que acerque el desempeño de los candidatos a los electores en lugar de a las cúpulas de los partidos. Propone reducir el peso excesivo de los agentes sociales, que partiendo de sus nichos fundacionales estrictos se han configurado en actores políticos en áreas para las que no tienen competencia ni legal ni social, y una despolitización de los órganos reguladores y fiscalizadores que se denominan “independientes”. Finalmente, propone también una reforma de la justicia, dotándola de mecanismos de funcionamiento más ágiles y meritocráticos (especialmente genuina es su propuesta “por una lotería de jueces”), simplificando su complejidad administrativa, en buena parte fruto de la organización territorial del Estado con las 17 autonomías.

El énfasis en la necesidad de mejorar nuestra capacidad de generar talento lleva a César a proponer un Plan Marshall de reforma de la educación en España, hoy moneda de cambio de adoctrinamiento y campo de batalla de las ideas de los partidos políticos, fomentando un cambio en el bachillerato, inspirándose en centros de referencia como ha sucedido con los Centros de Alto Rendimiento (CAR) que tan buenos resultados deportivos han permitido cosechar, orientando la gestión de los centros para promover en los alumnos valores de ambición, esfuerzo y humildad. Es especialmente negativo en su diagnóstico de la Universidad, donde ninguna de las públicas se encuentra entre las primeras 200 del mundo. El autor esboza reformas para que las universidades compitan por los mejores estudiantes, los mejores profesores e investigadores, como sí lo han hecho las escuelas de negocios.  Y no es un problema de dinero, sino de cómo se emplea en la educación y cómo funciona el círculo de relación entre Universidad y empresa a través de la formación orientada a necesidades, investigación e innovación. Como explica el autor, no es tanto una cuestión de cambio de programas sino de “cómo se enseña”, y la relación fructífera entre el docente y el alumno, que se catapulta por la experiencia y capacidad docente, el interés en renovarse y la competencia investigadora del enseñante. También propone un mecanismo rápido de creación de empresas, simplificación de trámites y autorizaciones, que permita operar a una empresa desde que se presenta la documentación en el Registro Mercantil.

La cultura del ahorro-jubilación a través de la vivienda en propiedad, la falta de educación y formación sobre el problema de la sostenibilidad de las pensiones futuras, y la situación de relativa inflexibilidad en cuanto a movilidad geográfica-laboral son problemas que se autoalimentan y que necesitan soluciones. Hay que identificar qué es o no financiable por el Estado considerando las tendencias demográficas y una proyección realista el PIB, fomentar sistemas privados o públicos de planificación de la financiación de la jubilación a través de ahorro-previsión, continuar las reformas del mercado laboral para reducir la temporalidad y la dualidad de contratos, y eliminar todos los incentivos a la posesión de vivienda para facilitar el mercado de alquiler y la mayor movilidad geográfica que permite.

En suma, este es un ensayo ambicioso y comprehensivo donde toda la experiencia, capacidad de reflexión y visión de futuro se aúnan para dar una interpretación muy acertada de las reformas que España debe de acometer si queremos competir en el mundo. Es, por tanto, una buena hoja de ruta para cualquier directivo de empresa o profesional que opere o quiera operar en España.

 

Portada del libro

Adjunto
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Comments (5)

  • Ángel Alda

    Ángel Alda

    22 Septiembre 2013 at 15:16 | #

    Buen resumen Enrique del libro de Molinas. Supongo que conoces el debate habido en el diario El País sobre el artículo seminal de CM. Dos fueron los argumentos críticos sobre el enfoque de Molinas:
    -la aplicación del concepto de minoría "extractora" a la clase política española con olvido, a mi entender patente, de los grupos verdaderamente extractivos causantes del destrozo de nuestro "medio ambiente económico y político" que no son otros que determinados sectores de la oligarquía financiera y bancaria y los grupos instalados en los grandes negocios relacionados con el suelo, la construcción y las obras y servicios públicos. Ellos con el consentimiento y la colaboración de la clase política y con la desidia del aparato de la justicia, el silencio de los medios de comunicación y el sometimiento, cuando no la complicidad de una clientela social encantada con los procesos de enriquecimiento- incremento del valor de los activos, sueldos elevados en sectores productivos escasamente generadores de valor social y tantos otros "encantos" de nuestra historia reciente- han sido los verdaderos artífices de nuestra situación. Achacar a los políticos en exclusiva toda la responsabilidad no resulta convincente. Parece como un retorno a la búsqueda del cordero penitencial. Ya sabemos que los políticos son muy malos pues corramos un túpido velo sobre otras resposabilidades y no juguemos con las cosas del comer. Creo que se me entiende.
    Y segundo posible error: creer que con un cambio de las leyes electorales se pondrá un marcha una dinámina vivificadora. Ese argumento conspira contra la experiencia y contra el sentido común. Hay sistemas virtuosos o corruptos con independencia de las leyes electorales e incluso con el marco jurídico de los partidos. Aquí hace falta mas que un cambio de leyes electorales pero bueno eso ya sería materia de otro debate.

    Ha sido muy oportuno que nos hayas aportado un resumen tan vivo y comprensivo de las posiciones de Molinas y de los grupos que apuestan por esa via de cambios que yo me atrevo a señalar como cosmética.

    Sin que todo esto que digo sea extensible al libro de Acemoglu cuyo valor académico y político está ampliamente demostrado.

    Un abrazo

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  • Enrique Titos

    Enrique Titos

    22 Septiembre 2013 at 17:38 | #

    Gracias Angel por tu comentario que sin duda no está desprovisto de buen juicio y que mucha gente comparte. Yo creo que el concepto de élites extractivas aplicado a la clase política española es cuando menos una teoría sugerente, que emana bastante directamente del libro de Acemoglu y Robinson: "las élites extractivas son aquellas que usan la debilidad o carencia de las instituciones para evitar un crecimiento inclusivo de sus poblaciones". Y que el devenir político de los últimos tiempos (con excepciones que las hay) no ha hecho más que ratificar con frustrantes manifestaciones en los principales partidos (incluyendo algunos no tan principales).

    Ahora se suceden las manifestaciones económicas negativas de lo que antes parece que existía pero no se percibía, y escándalos que reflejan la falta o de honestidad, o de gobernanza en el seno de los partidos. Cuando menos hay un déficit de credibilidad en la imagen exterior, e interior, de los principales partidos. Si una nueva Ley de Partidos que refuerce la transparencia y el control sobre los mismos es una necesidad o no, yo coincido en que sería un gran avance. Y sobre una Ley Electoral que permita elegir desde abajo hacia arriba en lugar de al líder del partido, también me parecería apropiado, porque todo lo que sea incentivar la competencia "dentro de las reglas" de cara a que los mejores estén en las posiciones de mayor responsabilidad no me parece que pueda ser malo. Si es lo que tratamos de aplicar en las empresas, por que no lo podemos aplicar a los que rigen los más altos destinos de las decisiones públicas, con su consiguiente impacto en el entorno de decisiones de empresas y personas?

    Y como César también manifiesta, en esas élites extractivas también se incluyen los que desde fuera del poder político, se "aprovechan" de las circunstancias, pero ahí hay que hilar con juicio, y no es este el foro para profundizar. No es la obligación del empresario el maximizar de forma sostenible el valor de su empresa dado un entorno social y competitivo determinado (incluyendo el marco legislativo y judicial)? Conste que la duración del boom económico basado en deuda y con tipos bajos, unido a la existencia de un 50% del sector bancario deficientemente supervisado y politizado, con los consiguientes excesos en creación de infraestructuras, no nos lo ha puesto fácil y forma parte de esa parte de la historia de España que tan negativamente está pesando en nuestra imagen internacional. Aunque muchos dentro de esa oligarquía político-económica no se hayan dado cuenta, o ni siquiera se hayan beneficiado a nivel personal, su actuación ha "extraído" valor de España por su desacertado desempeño. O me atrevería a decir, hubo un tiempo donde el boom económico fue muy "inclusivo", realmente una buena parte de la población se benefició por la financiación existente, el problema es que el modelo no era "sostenible". Un abrazo.

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  • Enrique Titos

    Enrique Titos

    07 Octubre 2013 at 07:43 | #

    Me pareció oportuno adjuntar este comentario en Fedea sobre el libro http://www.fedeablogs.net/economia/?p=32978, que desde luego va tomando tracción.

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  • Isidoro Moyano

    Isidoro Moyano

    07 Octubre 2013 at 09:07 | #

    El libro de César Molinas es oportuno e interesante, y el resumen que hace Enrique Titos es completo si bien, lo que no puede (o no ha querido) es completar con sus opiniones expertas lo que no dice el libro, las partes en las que no se entra, quizá porque el autor ya consideró suficiente con diagnosticar la dimensión de la crisis por la que llevamos cinco años malnavegando (y los que nos quedan) y analizar las posibles soluciones o reformas necesarias para que el país pueda levantarse alguna vez.
    Supongo que procede analizar esos huecos en el libro sobre, por ejemplo, la valoración de si el actual gobierno puede o quiere llevar a cabo las reformas que se mencionan o, mejor aún, si el próximo gobierno, que aún tendrá que continuar levantando el país del suelo en el que estamos, tendrá que ser forzosamente de concentración porque no hay partido que pueda hacerlo en solitario. El problema es que no veo probable un gobierno de centroderecha que lo levante, al menos con el equipo gobernante actual, ni tampoco uno de izquierda que trataría de volver al bienestar insostenible que nos ha derribado a todos.
    Solo un gobierno de técnicos con el consenso de los dos principales partidos podría resolverlo, pero las soluciones que habría que imponer son de tal severidad (porque las reformas actuales han sido meras tiritas en un cáncer profundo) que, por supuesto, en las siguientes elecciones recibirían el castigo de este pueblo, más acostumbrado al acto de contrición final para ir al cielo del primer mundo que al trabajo día a día con una planificación seria para levantarse por méritos propios.
    El problema es que ni este país, ni la Union Europea ni este planeta, es el reino de los cielos. Aquí los últimos son los últimos y en esta posición no hay bienestar social posible. Lo que sí puedes hacer es contar nubes. Eso sí.

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  • Enrique Titos

    Enrique Titos

    07 Octubre 2013 at 19:13 | #

    Gracias Isidoro por tu contribución. En mi opinión, el libro es un ensayo que con rigor teoriza sobre cómo hemos llegado a este punto, y hace reflexiones sobre el contexto global en el cual España se desenvuelve para finalizar con un set de recomendaciones. Estos aspectos se basan en una interpretación de la historia relacionada (singular, pero no desprovista de juicio y argumento) y en una acertada descripción de las dinámicas de la globalidad que afectan a la capacidad de España de competir en la escena global porque ya no podemos mirar sólo hacia adentro. Si bien creo que podemos encontrar cierto consenso (yo diría que incluso amplio) en las reformas que hay que poner en marcha y que César lista de forma bastante descriptiva, creo que es mucho más debatible la respuesta a la pregunta que formulas, y seguramente, fuera del marco del libro y de las intenciones de su autor (y ciertamente de las mías). Creo que el valor del libro es sustancial aplicando las teorías de Acemoglu y Robinson al caso español con una interpretación cuando menos plausible, y por tanto, es un elemento de referencia (quizá como muchos otros) para interpretar qué nos ha pasado y qué hay que hacer con España .

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