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D. José Manuel Durao Barroso en el Management & Business Summit 2015 (MABS 2015) - Conferencia

En un perfecto portuñol (99% castellano, 1% suave acento portugués) y con la libertad para expresarse que le otorga el no ostentar actualmente ningún cargo político, el expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso durante el reciente Management & Business Summit 2015 (MABS 2015), nos habló de la situación actual de Europa.

¿Se puede decir que el negativismo de moda respecto a Europa está justificado? Comenzaría preguntándose Durão durante su intervención. A sus ojos no puede estarlo porque ¿se puede hablar de declive cuando entre 2004 y 2014 se pasó de ser 15 a ser 28 países miembro? La mini-Europa de los 70 o a la Europa de los 12, con Delors, Mitterrand y Koln está idealizada según el expresidente. Esa Europa era una Europa de unos pocos países que carecía de la dimensión continental que ahora ostenta, cuyo valor es imprescindible si se quiere seguir siendo un actor relevante en la esfera internacional. Visto con perspectiva estamos en nuestro mejor momento, habiendo dejado atrás dos Guerras Mundiales y varios regímenes totalitarios para construir un proyecto democrático común, inédito en la Historia. Obviamente no es un proyecto fácil ni exento de dificultades. La crisis financiera gestada en EEUU y la crisis de deuda soberana han revelado importantes debilidades de la Unión Europea y del euro.

Hemos sido lentos en la respuesta, sí, mucho más que EEUU, pero es lo que tiene la democracia: somos 28, argumenta Durão. Pero es que además hemos tenido que crear instituciones y reglas que los americanos ya tenían y nosotros no. Progresivamente hemos ido mejorando la gobernanza de la UE y el BCE, creando los instrumentos necesarios (como 40 nuevas regulaciones) para salir de la crisis. Medidas que finalmente se han mostrado eficaces y que nos han preparado mejor para el futuro. Sin embargo, tenemos aún que finalizar la Unión Europea, completarla, según Durão, porque todavía nos queda tarea por hacer, como la unión bancaria o fiscal, por ejemplo. Pero para ello tenemos que ganar la batalla política y psicológica, con ilusión y determinación. No escondiéndose ante los problemas, sino enfrentándolos. Conscientes de nuestra debilidad, pero también de nuestra resiliencia.

Grecia sería el siguiente punto a tratar por Durão Barroso. Según él, sus probabilidades de abandonar el euro rondarían el 40%. Esto resulta paradójico ya que en la Unión Europea hay países más pobres que Grecia, como Eslovaquia, prestándole dinero a los griegos. Aunque en un contexto mucho peor que el actual, en plena crisis financiera mundial ya se rescató a Grecia, ahora parece más difícil lograrlo. Las causas del problema son políticas y específicas de Grecia. Con un enorme esfuerzo por las fuertes medidas de austeridad, el país heleno ya estaba en proceso de recuperación. La ciudadanía quería haber revisado esas disposiciones, aunque sin salirse del euro, ya que en torno al 80% respaldaba su permanencia en la Unión Europea. Pero llegó un nuevo gobierno que además de legítimo y democrático, está demostrando ser irresponsable e inexperto según  Durão. Y es que ha conseguido lo que ningún otro gobierno de la Unión Europea había logrado antes: tener absolutamente a todos los demás en contra.

Todos los gobiernos europeos, también legítimos y democráticos, quieren garantías de que recuperarán los préstamos y que Grecia crezca en el futuro atendiendo sus obligaciones. En cualquier caso es necesario ser más flexibles en la negociación, no por el impacto económico de una hipotética salida de Grecia, que representa sólo el 2% del PIB comunitario y que en un contexto de recuperación general como el actual no tendría un efecto de réplica tan fuerte como pudo haberlo tenido anteriormente, sino porque no lograr un acuerdo puede sentar un precedente. Para Durão una salida es un tabú que no se debe quebrantar. Pero para lograr un acuerdo se necesita un interlocutor con credibilidad. El problema de Grecia no es el país, es su gobierno que está jugando con fuego. Parece que “están esperando al accidente para luego buscar soluciones”, según palabras textuales del expresidente. La situación requiere una reunión extraordinaria urgente de la Unión Europea al más alto nivel pero no sólo de los Ministros de Finanzas, advierte Durão Barroso.

El pronóstico de salida del Reino Unido sería del 30%, según el expresidente y aunque su abandono de la Unión Europea sería muy negativo para ambas partes, Durão manifiesta que los británicos son muy pragmáticos, ya que saben que los grandes países europeos a nivel individual, no pueden hablar de tú a tú con EEUU o China. “Sólo se puede estar a la altura si se está dentro de la Unión Europea” constata Barroso. Además si el Reino Unido saliese se podría abrir de nuevo el debate de Escocia.  Jugárselo todo a un referéndum sobre la permanencia o no en Unión Europea sería muy peligroso, ya que éstos suelen ser imprevisibles. El sentir británico no es ni un “sí” ni un “no” a la Unión Europea, sino un “sí, pero…”.

Europa tiene que estar unida, continuaría argumentando Durão. El objetivo no es diluir la identidad de los países sino, conjuntamente, preservarla mejor en este entorno global. Compartimos muchos valores que debemos defender de la mano. El reto es mantener el equilibrio, combinando más integración sin perder integridad individual. Aunque esto no es sencillo, hace falta voluntad política, pero hasta ahora su experiencia es que en todas las situaciones límites a las que se ha enfrentado la Unión Europea, las fuerzas integradoras han sido siempre más fuertes que las fragmentadoras. Sin embargo, hay que tener cuidado también con el precedente que está marcando la crisis ucraniana según el expresidente Durão, ya que se están violando los principios establecidos tras la Segunda Guerra Mundial. Es la primera vez, desde entonces, que se produce una anexión y una desestabilización como la que ha llevado a cabo Rusia en Ucrania. Rusia es muy importante para Europa, pero también lo es la Unión Europea para Rusia y por ello debe haber respeto mutuo.

Para Durão Barroso no obstante los problemas sociales surgidos como consecuencia de la crisis son los más urgentes de abordar. Tenemos que mantener la economía social y para ello hay que ser más competitivos. Aunque ahora estamos atravesando dificultades no debemos olvidar que Europa ha creado las sociedades más dignas del mundo, establece el portugués. La inmigración es un problema de capacidad de absorción de nuestras sociedades. Junto con el paro, generan respuestas populistas, xenófobas y antieuropeas para enfrentar los retos. No sólo en Europa, también en EEUU, con el surgimiento del Tea Party o recientemente la radicalización de una rama demócrata que acaba de tumbar el tratado de libre comercio con el Pacífico defendido por Obama, comenta Durão.

Se necesitan partidos reformistas, no populistas, porque estos últimos tienen una visión simplista, sin capacidad para enfrentar la realidad. Y se necesita crecer más, aunque es difícil por todas las diferencias que hay entre países. Para ello ahora contamos con nuevas herramientas con las que enfrentar los problemas de la deuda y otros desequilibrios, expresa Durão. Pero tenemos que seguir con reformas en áreas clave como educación, innovación, administraciones públicas, fiscalidad, empleo o determinados mercados. Como el mercado de servicios, porque no tenemos un mercado de servicios europeo integrado, ni un mercado digital, tenemos 28. Todavía somos muy proteccionistas, con muchas resistencias locales, en ocasiones incluso de los más grandes. Algo vamos avanzando, como en la interconexión energética, pero nos quedan por superar cuestiones que no tienen sentido, como el roaming. Precisamos de la escala que goza EEUU, donde una iniciativa empresarial tiene inmediatamente a su disposición un mercado integrado continental, eso es lo que le falta a Europa argumenta el expresidente.

Además nuestro peso político internacional es menor que nuestro peso económico, por falta de coherencia en nuestra política exterior y de defensa, continúa manifestando Durão. Sólo cuando hemos logrado alcanzar y mantener una posición común hemos sido considerados como nos corresponde. Por ejemplo en el caso de Rusia, o incluso en el de Irán, en el que ni siquiera EEUU ha logrado una postura sólida como demuestra la carta enviada por un numeroso grupo de senadores a Irán indicando que si llegan al poder no mantendrán los acuerdos. Precisamos de esa coherencia y de esa escala internacional para defender nuestros intereses y enfrentar grandes retos de causas estructurales como la inmigración o el terrorismo de Oriente Medio que hoy alcanza desde Afganistán hasta Nigeria. Tenemos que unirnos para enfrentarlos, exclama Barroso.

Hablando ya de España, pero también Italia, el expresidente portugués comentó también que éstos estuvieron al borde del abismo, a punto de ser rescatados. El momento más crítico pudo ser la reunión de Cannes, donde Grecia anunció su referéndum, lo que suponía invariablemente una dilación y un aumento de la incertidumbre que presionó fuertemente a la baja a todos los mercados. Se estudió muy seriamente incluso que el FMI tomara el control económico de Italia y con toda probabilidad España habría ido detrás. La oposición de Obama al planteamiento, quien consideraba peor el remedio que la enfermedad, fue determinante para no hacerlo. El objetivo prioritario fue devolver a los mercados a los países con dificultades (aquellos que no encontraban financiación) pero eso exigió implementar fuertes programas de ajuste. España maniobró bien para salir de la primera línea y concentró con determinación sus esfuerzos para resolver el problema del sistema financiero español. Ahora las perspectivas son positivas afirma Durão. Sin embargo, preocupa el momento político por el que atraviesa España, ya que después de Grexit y Brexit es la fragmentación política española lo que más le preguntan en sus conferencias alrededor del mundo constata Durão Barroso.

Según el expresidente, los fuertes programas de ajuste así como la corrupción (que no sólo se han producido en España) es lógico que generen tensión en la sociedad. Hay que entender las razones, pero defiende que la solución no es el extremismo. Ni el de izquierdas ni el de derechas. No hay que quebrar el consenso de nuestras sociedades. La solución pasa por ofrecer confianza a la inversión y por aumentar la productividad. La economía y la sociedad española, que Durão manifiesta que conoce bien, son fuertes, resilientes, suficientemente como para superar con éxito esta etapa convulsa.

Ya hablando de Alemania para el expresidente portugués éste no es el país más difícil para alcanzar acuerdos en la Unión Europea sino que hay otros más complicados. Pero obviamente por su peso económico tiene un papel preponderante. Cuenta además con una buena líder al frente, competente y estable, que se implica a fondo y domina mucho mejor que el resto de líderes el funcionamiento de las instituciones europeas. Está más presente y sabe perfectamente, con nombres y apellidos, a quién debe dirigirse sea cual sea su nivel. Merkel considera las relaciones con la Unión Europea casi más una cuestión de política interior que de política exterior. Es consciente de que salvo en Competencia, donde la Unión Europea sí regula, en el resto de temas las decisiones que se adoptan no son una imposición exterior, sino el resultado de los acuerdos entre gobiernos. Por ello, Durão concluiría diciendo que esto nos muestra que no somos víctimas de la Unión Europea, sino responsables de ella.

Durante el Management & Business Summit 2015 (MABS 2015) Durão Barroso nos habló de Europa con soltura, claridad, libertad, orgullo y convicción. Con el conocimiento y la pasión de haber sido un protagonista clave en los últimos tiempos. Donde en definitiva para él, el gran motor de la integración europea es el reto/oportunidad de la globalización.

 

Adjunto
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